✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 595:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Sus ojos se volvieron lentamente hacia Ian. Esperaba ver en ellos la misma mirada que le había dirigido la noche anterior.
Pero, para su sorpresa, sus ojos estaban tranquilos, extremadamente tranquilos.
Lo miró a los ojos y se sintió como si se estuviera ahogando en un océano negro, sin nadie que la salvara.
«¿Qué te parece?», preguntó él con voz grave.
No era suave, pero tampoco fría.
Él le daba una impresión diferente. Sentía como si el antiguo Ian, aquel con el que había hablado después de la noche de la fiesta de reencuentro, hubiera desaparecido.
El que estaba ahora frente a ella no era ese hombre, sino el Alfa Ian, del que todos hablaban. El Alfa que solo sabía cómo gobernar a su manada y siempre conseguía lo que deseaba.
Se obligó a apartar la mirada de él y respondió:
«Lo malinterpreté. ¿Cómo podría el Alfa Ian hacer algo así por alguien?».
Se dio cuenta de que había cometido un error al decir eso. Podría haber sonado como si estuviera molesta con él por no hacer algo. Así que rápidamente se corrigió.
«Quiero decir, puede hacerlo por su prometida. Y su prometida no vive aquí».
Mientras decía eso, una sonrisa sarcástica apareció en su rostro. Sin embargo, cuando él volvió a hablar, su sonrisa se congeló por la sorpresa.
«Hoy he hablado con Freya. Le he dicho que tengo pareja. Me ha pedido que rechace a mi pareja. Le he dicho que nunca haría eso».
Bajó la cabeza, se metió la mano en el bolsillo y añadió:
«Le he dicho que no podemos casarnos. De todos modos, no había nada entre nosotros. Solo era un compromiso que rompí. Sin duda, le compensaré».
Ava se quedó impactada.
—¿Qué has hecho qué? ¿Has roto tu compromiso? ¿No te vas a casar con ella?
Su voz estaba llena de incredulidad. Al ver su reacción, Ian sintió una opresión en el pecho.
Historias completas solo en ɴσνєℓα𝓼4ƒ𝒶𝓷.c○𝓂 para fans reales
Pensó que, aunque ella ya no lo quisiera, al menos se alegraría de no verlo con otra mujer. ¿No era esa la razón por la que había abandonado la manada años atrás?
.
.
.