✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 353:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Leyó uno de los artículos y se burló. La gente no tenía nada mejor que hacer que seguir su agenda. Probablemente fueran esas chicas obsesionadas que siempre se las arreglaban para aparecer solo para verlo.
Tiró el teléfono sobre la cama. Estaba sin camisa y, cuando se movía, los músculos cubiertos de tatuajes se desplazaban por su cuerpo.
Se levantó de la cama y la luz del sol se reflejó en sus abdominales, haciéndolos brillar. Parecía un dios griego salido de la mitología. Si alguna mujer lo hubiera visto así, se habría desmayado.
Pero él nunca les dio esa oportunidad. Era Ian Dawson, el hombre que todas las mujeres deseaban, pero que ninguna podía tener.
Al acercarse al armario, siseó de dolor y se obligó a detenerse. Movió las manos, tratando de evitar el dolor.
Un destello de decepción brilló en sus fríos ojos mientras se daba la vuelta y caminaba hacia el espejo. Se dio la vuelta y estudió la parte superior de su espalda en el reflejo. Había heridas que parecían ramas de árbol, casi como obras de arte talladas en su piel desnuda.
Se extendían casi hasta la cintura de sus pantalones deportivos negros.
Sus ojos negros se volvieron rojos mientras apretaba los dientes y murmuraba:
«Otra vez no».
Habían pasado años desde que estas heridas aparecieron por primera vez de la nada en su espalda. El dolor era intenso. Las heridas parecían ramas de árbol, cambiando constantemente y enrojeciéndose, como si le desgarraran la piel. Apretó los puños mientras el dolor le recordaba a alguien a quien deseaba poder olvidar.
Su rostro se volvió feroz mientras miraba las heridas en el espejo.
Cuatro años era mucho tiempo para olvidar a alguien.
La gente acaba olvidando a quienes murieron hace años, por lo que olvidar a alguien que ya no existía en su vida debería haber sido más fácil.
Pero estas heridas eran lo único que siempre le traía a ella de vuelta a su mente por las noches. Quería olvidarla, pero algo en lo más profundo de su ser se negaba a dejar atrás la traición. Finalmente, apartó la mirada del espejo y se fue al baño a darse una ducha.
Después, se puso un traje negro y salió de su habitación.
Actualizaciones diarias desde ɴσνєℓα𝓼4ƒαɴ.ç𝓸𝗺 sin interrupciones
Cuando bajó las escaleras, su madre se le acercó y le preguntó:
—¿Has vuelto a regañar a las criadas? ¿Qué te pasa, Ian? ¿Por qué eres tan frío con las mujeres? Se van a morir del susto.
Ian no la miró mientras respondía:
—Pues diles que no se acerquen a mí. Soy su Alfa, no un héroe de película al que quieren atraer. No deberían esperar mi atención.
Sus palabras no iban dirigidas solo a las criadas, sino a todas las mujeres que intentaban acercársele.
.
.
.