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Capítulo 1406:
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Millie se giró bruscamente.
Un rayo ardiente caía directamente sobre Ari. Y las cuerdas seguían sin desatarse.
Las imágenes pasaron por la mente de Millie: Myron tirado en el suelo en un charco de sangre, con un destino incierto; Nicole abofeteándola con furia antes de salir corriendo; Brandon y Macauley luchando sin certeza de sobrevivir.
No podía soportar perder también a Ari.
Todo sucedió en un abrir y cerrar de ojos. La viga ya se estaba derrumbando.
Millie tiró de Ari hacia sus brazos, protegiendo a la niña con su propio cuerpo.
La enorme viga se estrelló contra su espalda, haciéndole subir sangre por la garganta.
«¡Millie!», gritó Brandon en la distancia, pero ella apenas podía oír nada.
Sus fuerzas se agotaron por completo.
Desde la mañana hasta ese momento, había pasado por demasiado, había luchado con todas sus fuerzas.
Realmente había hecho todo lo que podía.
Las lágrimas corrían por sus mejillas mientras levantaba la mano y secaba las de Ari.
«Ari, no eres indeseada», susurró Millie. Su voz estaba ronca. Las lágrimas seguían corriendo por su rostro, pero ella sonrió con ternura.
Miró a Ari a los ojos con la mirada ardiente y aplastante que le presionaba la espalda.
«Eres lo que más aprecio. No te menosprecies. Te mereces todo el amor y toda la alegría…».
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Su voz se debilitó hasta convertirse en un susurro.
¡Boom!
Se produjo otra explosión. La fuerza la golpeó, haciéndola toser más sangre.
«¡Millie!», gritó Ari, luchando por respirar.
Millie deseaba poder consolarla, pero no le salía ni una sola palabra. Había perdido todas sus fuerzas.
El dolor le recorría cada parte del cuerpo, haciéndola temblar incontrolablemente.
La agonía era insoportable y estaba agotada. Desde que murió su padre, sentía ese cansancio instalado en sus huesos, un cansancio que nunca la abandonaba del todo.
Aun así, siguió adelante. Afrontó todas las dificultades con la misma determinación obstinada, siempre tratando de encontrar incluso el más mínimo atisbo de esperanza.
Durante todos esos años, se había negado a rendirse. Pero esta vez, simplemente estaba demasiado cansada.
Deseaba poder volver a su infancia, cuando la vida no era tan dura, cuando cada día era cálido y alegre con sus padres.
Se sentía como si hubiera vuelto a aquella hermosa tarde soleada.
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