Multimillonario desalmado: Nunca debió dejarla ir - Capítulo 1210
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Capítulo 1210:
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La confianza de Babette no vaciló.
«No es necesario. Esta noticia se hará pública de todos modos».
Inclinándose hacia delante, apoyó las manos sobre la mesa y miró a Charles a los ojos.
Su sonrisa no se desvaneció.
«¿Por qué no dejar que todos la escuchen de primera mano?». La multitud inmediatamente expresó su acuerdo.
La audiencia de la retransmisión en directo se disparó y la sección de comentarios explotó en tiempo real.
«¡Sí, anúncialo! ¡No nos hagas esperar!».
«¡Vamos, he estado acampado en el baño durante el horario de oficina solo para ver esta transmisión. Si no salgo pronto, mi jefe pensará que he renunciado!».
«¡Vamos! ¡Suéltalo ya!».
La sonrisa inquebrantable de Babette permaneció fija en Charles. Estaba decidida a hacerle hablar, con las cámaras grabando, despojando públicamente a Millie de cada gramo de orgullo.
Después de todo, lo último que le importaba era el orgullo de Millie.
Solo la derrota total de Millie la satisfaría. Cada pérdida, cada humillación, especialmente la venta urgente de sus preciadas propiedades en el extranjero, alimentaban la sed de venganza de Babette. Solo pensar en esos momentos le hacía hervir la sangre de nuevo.
Estaba decidida a recuperar todo lo que Millie le había costado.
—¿Ah, sí? —Charles esbozó una media sonrisa, mostrando un momento de conflicto, pero luego pareció llegar a una decisión.
«Si eso es lo que quieres», dijo Charles.
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«Entonces hagámoslo oficial».
Con la mirada fija en Charles, toda la sala esperó.
Se produjo una pausa colectiva cuando Charles se puso de pie. Asintió brevemente a la multitud y anunció: «Hoy estoy aquí para reunirme con la señorita Watson y hablar de negocios, concretamente, de la posible compra de acciones de Yaroslav Technology». Durante su explicación, su atención se desvió hacia Babette, que le hizo una señal silenciosa, reconociéndolo con un movimiento de cabeza.
«Ya he tomado una decisión», declaró Charles, mirando directamente a las cámaras.
Una extraña emoción brilló en su sonrisa.
«Esta es mi decisión…».
Cuanto más alargaba Charles el momento, más se transformaba la sonrisa de Babette en algo casi depredador. Entonces Charles rompió el suspense.
«No voy a seguir adelante con el trato».
Esa frase desequilibró a Babette por un segundo.
Por un instante, pensó que debía de haber oído mal.
Esas palabras no le cuadraban.
¿Estaba rechazando el trato?
¿Qué quería decir eso?
Su expresión se tensó y su sonrisa desapareció.
Babette, con la mandíbula apretada, exigió: «¿Te importaría explicarlo?».
Charles se dio la vuelta, encogiéndose de hombros con indiferencia.
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