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Capítulo 1201:
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Ahora, sin embargo,
ver cómo todo encajaba perfectamente para Millie le carcomía a José. Cada victoria que ella conseguía era un recordatorio evidente de que él se había equivocado por completo.
Ahora que la gente se burlaba de Millie, su propia frustración no hacía más que aumentar.
Era una brutal llamada de atención que le hacía darse cuenta de que su juicio había sido erróneo y que ahora las consecuencias se le estaban escapando de las manos.
«¡José!». Las voces en la sala se hicieron más fuertes.
José finalmente estalló.
«Concierta una reunión con Millie en Elliott Group», ladró.
Millie apareció en Elliott Group treinta minutos más tarde, con Taylor a cuestas.
Millie entró en la sala de conferencias y fue directa al grano.
«Sr. Grant, ¿ha llegado a algún acuerdo?».
«Millie». José se enfureció nada más ver su actitud serena.
«Ahora no tienes otra opción», dijo José con voz fría.
«Si se niega a trabajar con Elliott Group, Charles y Babette conseguirán lo que quieren. En este momento, usted es quien nos necesita».
La sonrisa de Millie captó la luz del sol y no vaciló.
«No, no lo entiendes», respondió ella, sin inmutarse en absoluto.
«La única forma en que entregaré las acciones de Yaroslav Technology es a través de un intercambio de acciones con el Grupo Elliott».
«Mi propia situación no tiene nada que ver con esto, ni Charles, ni Babette, ni nadie más», continuó Millie, con los pendientes brillando mientras sonreía.
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«Sr. Grant, lo único que necesito de usted ahora mismo es una respuesta directa».
Millie dirigió una sonrisa firme a José, esperando claramente una respuesta.
Esperó en silencio, mientras la intensa luz de la sala de juntas resaltaba cada arruga de tensión en el rostro de José.
La mirada de Millie seguía siendo fría y paciente.
En el instante en que José comenzó a quebrarse, con los nervios a flor de piel y perdiendo la compostura, ella supo que ya había perdido terreno.
Taylor permaneció en silencio detrás de Millie.
Rompiendo el tenso silencio, Taylor intervino: «Sr. Grant, necesitamos su respuesta ahora. La Srta. Bennett no tiene tiempo que perder».
Ese pequeño recordatorio ejerció aún más presión sobre José para que tomara una decisión. Millie lo observó atentamente, notando cómo la tensión prácticamente latía en sus sienes.
Finalmente, José logró hablar.
«¿Cuál es su plan para el intercambio de acciones?», preguntó José.
Sin perder el ritmo, Millie se sentó en una silla, con confianza en cada movimiento.
«Cincuenta y cincuenta», respondió.
Ambas empresas tenían un valor significativo: Elliott Group, con su reputación consolidada, y Yaroslav Technology, que se aceleraba hacia un crecimiento importante. Foley estaba cerrando acuerdos internacionales y nuevas oportunidades estaban a la vuelta de la esquina. El futuro parecía muy prometedor.
Intercambiar las acciones a partes iguales era la única forma justa de avanzar, sin juegos ni juegos de poder.
«¡Zas!», José dio un golpe en la mesa con la mano.
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