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Capítulo 576:
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Si Khloe no hubiera ganado ya las dos rondas anteriores, la participación de Cara podría haberse considerado injusta, incluso cruel. Ganar a Khloe en circunstancias normales podría considerarse fácilmente como acoso.
Pero esta vez era diferente.
Las victorias anteriores de Khloe cambiaron la narrativa. Si Cara lograba derrotarla ahora, no sería solo una victoria, sino que consolidaría la reputación de Cara en el mundo del ajedrez. A partir de ese momento, sería aclamada como una prodigio en ascenso.
Lindy, sin embargo, no se sentía tan segura.
Después de presenciar las humillantes derrotas de Etta y Letty, la inquietud comenzó a apoderarse de ella. Conocida por su dominio de la pintura tradicional, Lindy tenía un agudo sentido para reconocer el peligro.
Ganar contra Khloe reforzaría su reputación, pero ¿perder? Eso sería desastroso, empañaría el nombre que tanto le había costado construir.
—Cara, tal vez deberíamos parar aquí —dijo Lindy vacilante, notando que todos la miraban fijamente—. Si pierdo, será porque mis habilidades no fueron lo suficientemente fuertes. Puedo aceptarlo. Una reputación falsa no es algo que me importe. Pero el contrato vinculado a esta apuesta… Eso es harina de otro costal.
La fugaz confianza de Naomi se hizo añicos en el momento en que Lindy terminó de hablar. Su expresión cambió y la duda se apoderó de sus ojos.
Lindy tenía razón. ¿Y si realmente perdían? La humillación a la que se enfrentaría sería insoportable. ¿Y Khloe realmente la dejaría libre de culpa sin hacerla cumplir los términos de la apuesta?
Al percibir la creciente inquietud de Naomi, Lindy se volvió hacia Sheri y dijo: «El propósito de la competición de hoy era evaluar las habilidades de Khloe. Ha demostrado ser más que capaz. No hay necesidad de continuar». Continuar con el concurso solo pondría en riesgo no solo la dignidad de Naomi, sino también la de Sheri.
Los labios de Sheri se tensaron en una delgada línea, su disgusto era evidente. Pero era difícil discutir el razonamiento de Lindy. Después de un momento de tensión, Sheri asintió con renuencia.
Volviéndose hacia Khloe, Lindy suavizó su tono. «Terminemos la competición aquí. Podemos darlo por un empate. ¿Qué dices?».
Lindy estaba segura de que Khloe estaría de acuerdo. Un empate no dañaría la reputación de Khloe.
Pero la respuesta de Khloe fue inesperada. Una leve sonrisa se dibujó en sus labios, pero sus ojos estaban fríos cuando respondió con firmeza: «No estoy de acuerdo».
Lindy se quedó paralizada, con la incredulidad grabada en su rostro.
Había sugerido un empate, una jugada que habría reducido hábilmente las apuestas y suavizado el golpe de una posible derrota para Khloe. Pero Khloe se había negado rotundamente, destrozando cualquier idea de compromiso.
En ese instante, el jardín fue testigo de la determinación inquebrantable que irradiaba Khloe: su expresión era una declaración tácita de que, ya fuera en el ajedrez o en la pintura, la victoria era suya.
Pero, ¿cómo podía ser esto posible?
Incluso Naomi y Sheri se quedaron estupefactas, con los ojos muy abiertos de asombro mientras miraban embobadas a Khloe. Ninguna de las dos había creído nunca que ella persistiría en continuar la competición.
Naomi se sonrojó de furia, con el rostro de un carmesí intenso mientras apuntaba con un dedo tembloroso hacia Khloe. «¡Khloe, tienes que aprender tus límites! ¡No creas que te tenemos miedo!».
Khloe respondió con una risa tranquila y burlona, su mirada rozando a Naomi con un aire de indiferencia sin esfuerzo. «Si no tienes miedo, entonces continuemos. ¿Qué te detiene?».
Naomi se atragantó con sus palabras, silenciada momentáneamente.
Su miedo era innegable, pero confesarlo equivaldría a renunciar a su dignidad ante Khloe.
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