✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 265:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Los hombres que la rodeaban estallaron en un coro de viles y depredadores vítores.
June no cerró los ojos. No lloró. Una furia volcánica al rojo vivo estalló en su pecho, quemando el pánico. Lanzó la cabeza hacia delante y hundió los dientes directamente en el grueso músculo de su antebrazo, mordiendo con la intención absoluta y letal de arrancar la carne del hueso.
El hombre soltó un grito agudo y apartó el brazo de un tirón, dejando una mancha de sangre en los labios de June.
«¡Zorra loca!», rugió.
Se echó hacia atrás y le propinó una brutal bofetada con la mano abierta en la cara a June. El chasquido resonó en las paredes de acero como un disparo. Su cabeza se ladeó bruscamente, la mejilla se le hinchó al instante y ardió con un calor punzante. Una fina línea de sangre le resbalaba desde la comisura de la boca.
Cuando volvió la cabeza, sus ojos oscuros eran completamente salvajes: inquebrantables, desafiantes y ardientes.
Mientras tanto, de vuelta en la suite del hotel, Cole caminaba de un lado a otro con violenta agitación. Había intentado rastrear la caravana de Crawford a través de la red de inteligencia del consorcio, solo para descubrir que la señal emitía un cifrado de grado militar que no tenía ninguna esperanza de descifrar.
аc𝘤еѕo 𝗂ns𝘵𝘢n𝘁𝘢́𝘯ео е𝘯 nоvе𝗹𝗮ѕ4fаո.сo𝘮
Los celos y el pánico le carcomían por igual. No podía soportar la imagen de June y Crawford a solas en un lugar como los muelles del sur de Boston.
Entonces lo comprendió. Abrió una discreta aplicación de rastreo en su teléfono —un programa que había instalado en el dispositivo de June un año antes por pura paranoia, sin que ella lo supiera—. Apareció un punto rojo en la pantalla, que indicaba la ubicación de June. Estaba completamente inmóvil en un rincón apartado de la terminal portuaria.
A Cole se le encogió el corazón. La conocía lo suficientemente bien como para comprender una cosa con absoluta certeza: June nunca dejaría de moverse en medio de una misión. Esa quietud significaba que algo había salido terriblemente mal.
Cogió las llaves y salió corriendo de la suite.
De vuelta en el callejón, el hombre rubio volvió a levantar la mano, con los dedos buscando el cuello de la blusa de June.
—Te voy a desnudar aquí mismo —siseó, con el aliento apestando a cerveza rancia y podredumbre.
June apretó la espalda contra el acero y se preparó para luchar hasta que no quedara nada de ella.
En ese preciso momento, un sonido rasgó el callejón: no era una voz, sino un rugido crudo y estremecedor que parecía surgir de algún lugar primitivo y sin fondo.
—¡Quítale las manos de encima!
Todos los hombres del callejón se quedaron inmóviles. Se giraron hacia la entrada del callejón sin salida.
Cole Compton estaba allí de pie. Su traje caro estaba destrozado —empapado de lluvia y barro—, pero el aura que irradiaba su enorme complexión era algo más allá de la rabia. Sus ojos eran completamente negros, dilatados con una intensidad psicótica y asesina. Su mirada se desplazó a la mano del hombre rubio cerca del cuello de June, y luego a la marca roja e hinchada en su pálida mejilla.
Esa sola imagen rompió la última barrera dentro de él.
El líder escupió al suelo mojado. «Otro héroe. Matadlo».
.
.
.