✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 1730:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Mi voz se mantuvo firme y la sala se transformó tal y como la describía. Incluso los Alfas más experimentados se quedaron en silencio, incapaces de ocultar la mezcla de asombro y horror que se reflejaba en sus rostros.
No mencioné el paisaje onírico en el que Catherine me había atrapado. Eso era demasiado personal, demasiado íntimo.
Kieran tomó el relevo cuando yo titubeé, incapaz de expresar con claridad la magnitud de lo que había representado aquella oscuridad hecha carne. Su tono era más bajo, más comedido, pero había algo espectral subyacente que ni siquiera él podía ocultar del todo.
—El control no era solo de Catherine —dijo.
Se hizo un silencio sepulcral en la sala.
Idris se inclinó hacia delante. «Explícate».
Kieran exhaló una vez, como si estuviera eligiendo con cuidado la forma exacta de lo que iba a decir a continuación.
«Había algo más profundo», dijo. «Una presencia. No física. No totalmente manifestada. Pero entretejida en todo lo que ella hacía».
El recuerdo me hizo sentir un escalofrío recorriendo la espalda.
«Creemos que esa influencia fue el origen de todo», concluyó Kieran.
N𝗼 𝘵e 𝗉i𝖾𝗋𝘥a𝘴 𝘭о𝘴 𝖾𝗌𝘵𝗿𝖾𝗻𝘰𝘀 𝗲𝘯 n𝗼vе𝗹аѕ𝟦𝖿a𝗇.с𝗈𝘮
Se hizo el silencio mientras la sala asimilaba esa nueva información.
Entonces, Rowan dejó escapar un sonido de incredulidad. «¿Estás sugiriendo una posesión?».
«No una posesión», dije en voz baja, recuperando la voz. «Algo más parecido a… una orquestación».
Kieran asintió una vez. «Sí».
Los ojos de Maya se agudizaron. «¿Así que hay otra fuerza psicótica ahí fuera de la que tenemos que preocuparnos?».
Kieran vaciló. «Sí. Y no».
Luego, con cautela, añadió: «Malachar».
El nombre cayó como una piedra.
Incluso entre los alfas entrenados para mantener la compostura en cualquier circunstancia, hubo reacciones involuntarias: una inhalación demasiado brusca, un cambio de postura, un sonido que se contuvo un instante demasiado tarde.
«¿El Señor Oscuro?», dijo Helen con una breve risa. «Eso es un mito. Una historia que se cuenta para que los cachorros se porten bien».
Kieran le dedicó una sonrisa seca. «Lo dice una auténtica Alfa de hombres lobo».
Sus labios se apretaron formando una línea fina y tensa.
«Aunque eso fuera cierto», intervino Mirek, «se supone que el Señor Oscuro fue sellado por el último Rey Alfa».
Kieran asintió. «Con su último aliento. Pero, evidentemente, ese sello se rompió».
«¿Y vosotros dos… lo derrotasteis?», preguntó Idris, sin ocultar su escepticismo.
Un músculo se tensó en la mandíbula de Kieran mientras asentía.
La voz de Rowan sonó grave. «Solo un miembro del linaje real tiene el poder de enfrentarse a una fuerza como la de Malachar».
Kieran asintió de nuevo. «Correcto».
La implicación quedó flotando en el aire, y observé cómo toda la sala se reajustaba: las miradas se dirigían hacia Kieran con renovada cautela.
Rowan volvió a hablar, esta vez más despacio. «Y creéis que él estaba detrás de Catherine».
«Fuimos testigos de la manifestación nosotros mismos», dijo Kieran. «Hablamos con él directamente».
Nunca había visto un miedo tan descarnado en personas que ostentaban tanto poder como estas.
«No la controlaba como a una marioneta», continué. «La estaba moldeando. Alimentándola. Guiándola… hasta que ella creyó que todo lo que hacía era por su propia voluntad».
«¿Y ahora?», preguntó Idris, con voz tensa.
Kieran respondió: «Ahora ha sido destruido. Le hemos asestado un golpe severo. Lo que quede de él, dondequiera que exista, no podrá resurgir hasta dentro de al menos diez o veinte años».
La cifra me impactó de forma diferente a como lo había hecho el nombre.
No para siempre.
Pero lo suficiente.
Tiempo suficiente para reconstruir. Tiempo suficiente para sanar. Tiempo suficiente para prepararnos para algo que, con el tiempo, volvería… pero no hoy, ni mañana.
.
.
.