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Capítulo 1341:
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Los brazos de Kieran la rodeaban: una mano le sujetaba la espalda, la otra le agarraba el hombro con silenciosa desesperación. Corin se arrodilló junto a ellos, su habitual compostura desvanecida y sustituida por algo más agudo, más urgente. Su mano se cernía justo sobre la sien de Sera, sin llegar a tocarla, con absoluta concentración.
«Sera», decía, con voz baja pero firme. «Tienes que volver. ¿Me oyes?»
La distancia entre nosotros se desvaneció en un borrón.
«¿Qué ha pasado?», exigí mientras me arrodillaba junto a ellos, examinándola.
Kieran no levantó la vista. «Sobrecarga psíquica. Se exigió demasiado para salvarnos». Su voz era áspera, teñida de algo que rara vez había oído en él: miedo.
«Como loba plateada —y dado que era el objetivo principal de Catherine, por no mencionar que su ancla es la luna—, soportó todo el peso de los efectos del eclipse», añadió Corin sin apartar la vista de Sera.
Se me oprimió el pecho.
«Sera», dije en voz baja, extendiendo la mano instintivamente antes de detenerme justo antes de tocarla, insegura de si empeoraría las cosas.
Su respiración se entrecortó.
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Todos nos quedamos paralizados.
Durante una fracción de segundo, no pasó nada.
Entonces…
Ella jadeó.
Su cuerpo se sacudió cuando el aire volvió a entrar en sus pulmones y abrió los ojos de golpe.
—Sera —exhaló Kieran, apretándola más fuerte contra él mientras la acercaba. —Tranquila. Estás bien. Estás a salvo.
Al principio, su mirada se movió frenéticamente, desenfocada, buscando algo. «No», dijo con voz ronca y áspera.
Corin se inclinó hacia ella. «No intentes moverte todavía».
Pero ella ya lo estaba intentando. Apretó débilmente la camisa de Kieran con la mano mientras luchaba por incorporarse, con la urgencia superando su fragilidad.
«No tenemos tiempo», dijo, con las palabras saliendo ahora más rápido a pesar del esfuerzo evidente en cada sílaba. «Tenemos que volver».
Kieran frunció el ceño. —Sera…
—Nightfang y Frostbane —lo interrumpió ella, clavando la mirada en la de él con una urgencia que me sacudió hasta lo más profundo—. Están en peligro.
PUNTO DE VISTA DE CHRISTIAN
Durante mi mandato como Alfa, había liderado a Nightfang en muchas guerras.
Disputas territoriales. Venganzas sangrientas. Incursiones de renegados que ponían a prueba las fronteras y la fuerza de nuestra manada.
Había visto miedo antes. Había visto vacilación. Había visto a hombres derrumbarse bajo la presión, para luego levantarse de nuevo bajo el mando de un Alfa.
Pero lo que presencié aquella noche fue algo completamente distinto.
Antes de marcharse, Kieran me había confiado Nightfang con suficiente información para comprender la magnitud de lo que nos esperaba. ¿Qué probabilidades había de que un ataque contra Nightfang se produjera precisamente la noche en que fueran a enfrentarse a Catherine?
Ninguna.
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