✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 1327:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
La lucidez regresó con una fuerza sorprendente, trayendo consigo la repugnante constatación de lo cerca que había estado de caer voluntariamente en la trampa de Catherine.
Mis dedos se apretaron alrededor del pequeño objeto mientras la ira se alzaba en mi pecho. No era ira hacia la trampa, sino ira por lo cerca que había estado de caer en ella.
Cuando volví a levantar la cabeza, el mundo se sentía más nítido, la brisa más fría contra mi piel.
Catherine me observaba con cauteloso interés; el tenue resplandor de calor psíquico que nos rodeaba ya se desvanecía ahora que mi mente se había liberado de él.
Cruze mi mirada con la suya, sin rastro alguno del trance anterior.
—Casi me tienes —siseé.
Sus labios se curvaron en una sonrisa de depredadora.
—Casi —asintió.
PUNTO DE VISTA DE SERAPHINA
Lo habíamos sospechado, pero ahora lo sabía con certeza.
Catherine era quien movía los hilos: la poderosa psíquica detrás de cada movimiento en nuestro tablero. Si su mención de mi padre había sido sincera, entonces era seguro asumir que ella también era responsable de lo que le había pasado a Aaron.
Comparte tus favoritas desde novelas4fan.com
Gracias a los dioses que había venido preparada.
Antes de salir de la casa de la manada aquella mañana, había hecho un pequeño ajuste al don de Daniel. La modificación me había llevado menos de diez minutos y no requirió nada más complicado que un fino filamento conductor y un poco de cableado improvisado metido con cuidado bajo la carcasa interior.
Era sencillo. Incluso rudimentario. Pero servía para su propósito.
Cuando mi pulso bajaba de un cierto umbral —síntoma de estar bajo influencia psíquica—, el contacto completaba un pequeño circuito y producía una leve descarga. Lo suficientemente fuerte como para interrumpir la influencia. Un lazo de vuelta a la realidad.
Y en ese momento, había hecho exactamente lo que pretendía.
La mirada de Catherine permaneció fija en mi rostro, buscando signos de un trance persistente. —Te has recuperado rápido —observó.
Me encogí de hombros, aunque los sentía tensos. —Quizá no seas tan poderosa como crees.
Entrecerró los ojos, pero en lugar de ira, se llenaron de una curiosidad aún más profunda. —Eres una joven fascinante, Seraphina —dijo, con el tono de alguien que admira un buen corte de carne mientras cataloga mentalmente todo lo que podría hacer con él.
Detrás de mi expresión serena, mi mente ya estaba en marcha.
La influencia psíquica de Catherine había sido tan sutil que casi se me había pasado por alto por completo. El calor que había liberado en el aire me había parecido inofensivo —incluso reconfortante—, pero su efecto había sido inquietantemente potente. Si la brújula no me hubiera sacado de ese estado…
.
.
.