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Capítulo 965:
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¿Podría estar realmente embarazada?
Entonces, la comprensión la golpeó con una fuerza devastadora: si realmente estaba embarazada y sufría una caída así, el embarazo terminaría casi con toda seguridad.
¡El bebé!
Habiendo ya soportado la pérdida de un hijo, no podía soportar la idea de perder otro.
En ese preciso momento, una voz urgente la llamó por detrás: «¡Carrie!». Al mismo tiempo, un brazo poderoso la rodeó por la cintura y la atrajo hacia un abrazo seguro.
Aliza vio a Daxton aparecer detrás de Carrie, pero se dio cuenta demasiado tarde: el impulso hacia atrás ya la había condenado a la caída.
Daxton mantuvo su abrazo protector alrededor de Carrie mientras arrancaba con fuerza la ropa de Aliza, que se aferraba desesperadamente a ella. Carrie vio cómo Aliza caía por las escaleras.
La expresión de Aliza se transformó rápidamente, pasando del shock inicial al pánico creciente, que culminó en una agonía inconfundible.
Mientras caía por las escaleras, lanzó un grito desgarrador: «¡Ah! ¡Mi bebé!».
«¡Aliza!». En el instante siguiente, una figura subió corriendo las escaleras y abrazó a Aliza para protegerla.
Kristopher miró hacia arriba, justo a tiempo para ver a Daxton y Carrie abrazados en lo alto de la escalera.
Kristopher sintió una confusión inesperada. No podía entender por qué, en ese momento crucial, su atención se fijó más en la mano de Daxton, que descansaba sobre la cintura de Carrie, que en enfrentarse a los aparentes autores del daño infligido a su prometida y a su hijo nonato. Su proximidad física, en ese instante fugaz, le pareció de alguna manera más imperdonable que el acto de empujar a Aliza por las escaleras.
—Me duele mucho, Kristopher, creo que estoy sangrando… —gimió Aliza, percibiendo la distracción momentánea de Kristopher.
Kristopher volvió a centrarse en la crisis inmediata y miró hacia abajo, fijándose en la sangre que manchaba los pantalones de Aliza.
Solo entonces se dio cuenta de la gravedad de la situación. Rápidamente levantó a Aliza en brazos.
—¡Te lo juro, si le pasa algo a Aliza o al bebé, os lo haré pagar a los dos! —amenazó mientras se alejaba corriendo con el cuerpo inerte de ella.
Daxton hizo caso omiso de la ominosa advertencia de Kristopher, con toda su atención puesta en Carrie. Bajó suavemente la cabeza, rozándole el pelo con la mejilla, y le susurró para tranquilizarla: —No pasa nada, no tengas miedo. Siento haberme ido.
Carrie, aún procesando la impactante secuencia de acontecimientos, miró hacia las escaleras, donde aún se veían las manchas de sangre de Aliza.
Recordó la enigmática declaración de Aliza y, de repente, se volvió hacia Daxton y le agarró la manga con inesperada urgencia. —¡Llévame a una revisión prenatal! —exigió.
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