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Capítulo 749:
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«Yo los he invocado».
Los paramédicos trabajaron con eficiencia, trasladando el cuerpo inconsciente de Kristopher a su camilla.
Solo entonces Carrie se dio cuenta de la magnitud de sus heridas: su pierna, destrozada por la explosión, no se parecía en nada a su estado anterior. Su zapato había desaparecido por completo.
Liberándose de las garras de Arion, la mirada venenosa de Billie se posó una vez más en Carrie.
—Mi hijo yace aquí, medio muerto. Confío en que el fantasma de tu abuela esté satisfecho con tu venganza. Mantente alejada de la familia Norris de ahora en adelante; debemos de haber sido maldecidos el día que entraste en nuestras vidas.
Mientras las acusaciones de Billie flotaban en el aire, la atención de Carrie permaneció fija en la forma yacente de Kristopher mientras los paramédicos lo cargaban en la ambulancia.
Sintiendo su angustia, Reece apretó su agarre protector, sus palabras susurradas suaves contra su oído.
—Deja que el equipo médico se encargue de esto. Tu presencia solo complicaría las cosas. Haré los arreglos necesarios para que los mejores cirujanos de Isonridge supervisen su cuidado de inmediato.
La verdad de sus palabras resonó en Carrie. Su experiencia médica era inexistente, y su divorcio había anulado cualquier derecho legal que tuviera para tomar decisiones sobre su cuidado. Con Billie y Oliver presentes, Kristopher recibiría el mejor tratamiento disponible.
«Muy bien», murmuró Carrie, dejándose caer en el abrazo tranquilizador de Reece.
Mientras Billie subía a la ambulancia, Oliver vaciló, su mirada encontró a Carrie.
—Sra. Norris, por favor, no se preocupe. La mantendré informada de cualquier novedad.
—Oliver, ¿has perdido la cabeza? —La orden tajante de Billie resonó—.
Ya no es la Sra. Norris. ¡Sube, ahora!
—Adelante —instó Carrie en voz baja.
Las puertas de la ambulancia se cerraron con un clic decisivo antes de salir disparadas hacia la noche.
—¿Carrie? —La voz preocupada de Reece irrumpió en sus pensamientos mientras él mantenía su agarre protector.
—¿Debería llamar a un médico para que te examine en casa?
Sus ojos atentos ya habían confirmado que no tenía heridas visibles.
Carrie negó suavemente con la cabeza.
—No es necesario, gracias. Estoy ilesa.
Un elegante coche deportivo rojo se detuvo en la línea de meta.
La voz de Torrie se oyó en todo el espacio mientras se apoyaba en su vehículo, con un tono desafiante.
«Deberías saber cómo aceptar la derrota con elegancia. No estarás pensando en huir ahora, ¿verdad?».
Carrie vio cómo la ambulancia se perdía en la distancia antes de dirigir su atención a Torrie, con una mirada deliberadamente fría y mesurada bajo unos ojos entrecerrados.
La gravedad de la situación devolvió a Arion al momento presente cuando recordó la competición inacabada, exhalando una resignación pesada.
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