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Capítulo 734:
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—Concéntrate en conducir —dijo secamente, cortando la conversación.
Dariel soltó una suave risa, divertida por su respuesta, pero no dijo nada más.
El coche de Reece entró en el club de carreras y aparcó en una plaza VIP designada. Cuando Carrie salió con los demás, su mirada se posó en el elegante Ferrari rojo aparcado junto a ellos, el mismo que había visto antes.
Los coches normales tenían que aparcar en el aparcamiento exterior, pero los que podían entrar estaban reservados a personas con un estatus especial. Reece captó la mirada perdida de Carrie y frunció el ceño.
—Parece uno de los coches de la familia Herrera.
—¿La familia Herrera? La mente de Carrie evocó inmediatamente una imagen de la cara petulante de Aliza.
Marina frunció los labios, su tono agudo mientras añadía: —He visto este coche antes. Creo que pertenece al primo de Aliza. Dejó deliberadamente fuera un nombre. Parecía que hoy no iba a ser un día de suerte. ¿Por qué tenía que toparse con esa mujer?
Marina tenía muchas razones para que no le gustara Aliza, pero no se trataba solo de sus familias. Su desdén también se extendía a la prima de Aliza, Torrie Herrera. Hace años, Torrie estuvo peligrosamente cerca de estar con Reece.
Carrie notó el destello de disgusto en los ojos de Marina y frunció ligeramente el ceño, aumentando su curiosidad por Torrie.
Arion rompió el momento al descargar una silla de ruedas del maletero del coche y empujarla frente a Carrie. Con una sonrisa juguetona, dijo: «Carrie, tu asiento te espera».
Carrie parpadeó, con las cejas crispadas por una leve molestia. Sabía que no debía discutir. Sus primos la trataban como si fuera de porcelana.
Con un suspiro resignado, Carrie se sentó.
Mientras se acomodaba en la silla de ruedas, Arion miró hacia el Ferrari y pareció perderse en sus pensamientos por un momento.
—Creo que he visto a Dariel conduciendo este coche.
Al darse cuenta de la mirada inquisitiva de Carrie, Reece explicó: —Dariel Álvarez es uno de los accionistas de este club de carreras.
—Ah —murmuró Carrie en señal de comprensión.
Marina se burló, cruzando los brazos.
«Torrie se ha estado poniendo muy cariñosa con Dariel últimamente. Todo el mundo sabe que es un mujeriego. Si cree que puede manejarlo, está jugando con fuego».
Carrie captó un leve rastro de inquietud en el rostro de Reece cuando Marina criticó a Torrie.
Intuyendo la creciente tensión, Arion intervino.
«No nos quedemos aquí charlando. Está haciendo calor. Vayamos al salón privado».
Carrie se enteró por la explicación de Arion de que el accionista del club, Dariel, era hijo ilegítimo de una familia prominente.
Tenía una mente aguda para los negocios, pero se centraba en proyectos recreativos como carreras, KTV privados, bares e incluso casinos en Bliostein.
El club era una de sus empresas más exclusivas, diseñada para atender a nobles y élites que preferían la privacidad a la exposición pública.
El salón privado era espacioso y lujoso.
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