✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 594:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Estaba dispuesto a desnudarse, a arrastrarse por el polvo por Lise. La revelación golpeó a Carrie como un trueno. Le dolía el pecho, le ardían los ojos, pero ladeó la cabeza, obligando a las lágrimas a permanecer ocultas.
«Kristopher», empezó, con voz quebradiza, «¿me quieres?».
Su respuesta llegó de inmediato, casi tropezando con su propia desesperación. «¡Por supuesto que te quiero! Es porque te quiero que no puedo dejar que este matrimonio termine. ¡No puedo dejarte ir!».
La urgencia en su tono, la necesidad casi frenética de convencerla, era casi lamentable. Parecía dispuesto a desnudar su alma a sus pies si con ello podía demostrar que sus palabras eran ciertas.
Pero Carrie se mantuvo impasible. Habló despacio, deliberadamente, con un tono amargo. «¿Es esta tu forma de demostrar amor? ¿Usando mis sentimientos en mi contra para obligarme a ceder? Dime, Kristopher, si realmente me amas, ¿por qué sigues haciéndome ceder? ¿Por qué me hiciste comprometerme, incluso cuando nuestro hijo murió sin respuestas?».
Sus palabras lo atravesaron y su mano cayó a su costado, jugueteando distraídamente con el anillo de bodas que aún rodeaba su dedo.
La mirada de Carrie se posó en el anillo, su corazón se retorció. El suyo se había ido hacía mucho tiempo, pero el de él persistía, un cruel recordatorio de los votos que ambos habían roto.
Quizás este era su destino. Quizás siempre habían estado destinados a un final fracturado.
Cuando volvió a hablar, su voz era lo suficientemente fría como para helar el ambiente. —Deberíamos haber puesto fin a esto hace mucho tiempo. Si lo hubiéramos hecho, mi hija no se habría visto arrastrada a tu caos.
—¡Carrie! —La voz de Kristopher se quebró, suplicante. Se acercó a ella, como si pudiera detener la avalancha de sus palabras.
Pero ella lo ignoró, inflexible. —Es tarde, Kristopher. Tienes que tomar una decisión, y rápido. Prolongar esto no cambiará el resultado, solo prolongará el sufrimiento de todos los involucrados.
Enderezándose, se obligó a mirarlo a los ojos, su compostura tan afilada como los bordes de sus palabras. —Divorciarse o dejar que Lise enfrente las consecuencias. La elección es suya. Somos adultos, Kristopher. No podemos tenerlo todo. A veces, debemos sacrificarnos.
—Carrie…
La voz de Kristopher se quebró mientras trataba de salvar lo poco que quedaba de su desmoronada relación. Un pensamiento desesperado se le ocurrió y se aferró a él como a un salvavidas.
—Carrie, lo hecho, hecho está. Estoy profundamente entristecido por lo que le sucedió a la niña. Pero, ¿no son más importantes los vivos? Puede que ya no te importe ni yo ni mi familia, pero ¿qué pasa con Gracie? Está empezando a recuperarse y si se entera de que nos estamos divorciando, se le romperá el corazón».
La expresión de Carrie permaneció tranquila, aunque sus labios se curvaron en una leve sonrisa, casi imperceptible. Inclinó ligeramente la cabeza y preguntó en voz baja: «¿De verdad estás usando a Gracie para manipularme ahora?».
Carrie ya no se hacía ilusiones sobre él. Este último intento de control no hizo más que reforzar su determinación.
Para alguien que ya había decidido irse, la decepción le sirvió como un doloroso pero purificador alivio. El amor, la vacilación y la persistente debilidad solo habían prolongado su sufrimiento.
Kristopher se quedó paralizado, incapaz de encontrar más palabras. En ese momento, Oliver entró corriendo en la habitación, con el teléfono en la mano, el rostro pálido por la urgencia.
La frustración de Kristopher estalló ante la interrupción. Lanzó una mirada fulminante a los zapatos de Oliver, como si eso solo pudiera expresar su irritación. «¿Por qué siempre me traes cada pequeña cosa? ¿Te pago para que estés ahí parado como un mueble?».
.
.
.