Mi exesposo frio quiere volver conmigo - Capítulo 1127
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Capítulo 1127:
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El sueño no le trajo paz. En lugar de descansar, su mente se sumergió en un laberinto de pesadillas que parecían menos sueños y más fragmentos de recuerdos olvidados que chocaban con la realidad presente, creando un bucle infinito de confusión. El sueño lo llevó de vuelta al parque de atracciones donde había rescatado a Carrie anteriormente. Corrió hacia el edificio, pero el camino familiar se transformó en algo extraño, aunque extrañamente reconocible, como si su subconsciente hubiera reorganizado el paisaje.
Al final del camino, descubrió una magnífica ceremonia nupcial que se desarrollaba como una escena de cuento de hadas.
Los novios estaban de espaldas a él, y sus siluetas irradiaban perfecta armonía y amor.
Algo en la pareja le resultaba familiar, aunque no podía situarlos en sus recuerdos.
La búsqueda de Carrie se desvaneció de sus pensamientos cuando se sintió atraído hacia el altar, empujado por una fuerza invisible.
Un movimiento entre la multitud llamó su atención. Una figura oscura emergió entre los invitados, metiendo la mano en el bolsillo de su abrigo con intenciones mortales.
«¡Cuidado!», gritó Kristopher, pero el tiempo se movía a cámara lenta a su alrededor.
El disparo resonó en la celebración. La bala dio en el blanco, atravesando la parte baja de la espalda de la novia con brutal precisión.
Al caer hacia atrás, la novia volvió la cara hacia Kristopher y su mundo se hizo añicos.
Los rasgos de Carrie lo miraban fijamente, marcados por el dolor y la conmoción.
Su mirada se posó en el novio y el horror lo invadió como una ola gigante. Estaba mirando a sí mismo.
La versión onírica de Kristopher acunaba el cuerpo sangrante de Carrie, cuyo vestido blanco se teñía de carmesí mientras la sangre se acumulaba bajo ellos. Toda la escena se ahogaba en rojo.
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El vientre hinchado de Carrie se contrajo y desinfló ante sus ojos, como el aire que se escapa de un globo pinchado.
Su otro yo lanzó un grito primitivo que resonó en la pesadilla: «¡Mi hijo!».
Las palabras le golpearon como golpes físicos. ¿Su hijo? ¿El hijo de él y Carrie? Se lanzó hacia delante, desesperado por alcanzarlos, pero la escena se disolvió en la nada, dejándole suspendido en una espesa y sofocante niebla.
Una luz lejana parpadeaba en el vacío, invitándole a avanzar.
Cada paso que daba hacía que el suelo bajo sus pies se desmoronara y desapareciera.
«¡Ah!». El grito se le escapó de la garganta mientras caía en picado hacia la oscuridad.
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