✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 90:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
En la tranquila habitación, ambos bajaron instintivamente la respiración, permitiendo que solo los suaves susurros de la toalla rozando su cabello y el ocasional roce de las páginas que Collin pasaba rompieran el silencio. Su cabello corto era una simplicidad bienvenida en comparación con el de ella, lo que le facilitaba la tarea.
Pronto, su cabello estaba casi seco.
—¿Tienes un secador? Será más rápido y mejor con aire caliente —sugirió ella.
—En el baño —respondió él sin levantar la vista de su trabajo.
Linsey fue a buscar el secador y terminó el trabajo con destreza. Solo cuando él tuvo el pelo completamente seco guardó el secador.
Su mirada se detuvo en el rostro concentrado de él mientras continuaba con sus tareas nocturnas. —Siempre te quedas trabajando hasta tarde. ¿No duermes nada?
Tras firmar un documento, Collin levantó la vista con expresión imperturbable. —Me he acostumbrado al insomnio —admitió con calma.
Los ojos de Linsey brillaron con complicidad: así que esa era la razón de las ojeras que tenía.
Vacilante, le ofreció con una sonrisa: —Si no te importa, Collin, puedo darte un masaje en la cabeza. Podría ayudarte a relajarte y a dormir bien esta noche.
—¿Un masaje? —Collin arqueó una ceja, con una expresión entre escéptica y curiosa, mientras se volvía hacia Linsey—. Espera, ¿de verdad sabes cómo hacerlo?
Linsey asintió con los ojos brillantes, con una mezcla de orgullo y desafío. —Oh, claro que sí. Te sorprendería lo buena que soy.
La mirada de Collin se desvió hacia la enorme pila de documentos que abarrotaba su escritorio, y su vacilación era palpable.
Linsey suavizó el tono y le dijo con dulzura: —Dolores y tú sois implacables, siempre sumergidos en el trabajo. Pero recuerda que el trabajo siempre estará ahí. Los dos necesitáis dar un paso atrás y respirar un poco.
Collin soltó una risita incrédula. —Sufro de insomnio grave. Si esto no me ayuda a dormir, olvídate de intentarlo la próxima vez.
«No hay problema», respondió Linsey con una sonrisa de confianza, sin perder la fe en sus habilidades.
Tranquilizado, Collin dejó que Linsey guiara su silla de ruedas hasta el borde de la cama.
Ella se había acercado para ayudarlo, pero Collin, con un movimiento rápido y elegante fruto de años de necesidad, se subió a la cama por sí mismo. Linsey se detuvo, impresionada una vez más por su destreza. Sabía que vivir con una discapacidad exigía resiliencia y adaptabilidad, rasgos que Collin había perfeccionado claramente a lo largo de los años.
Esta constatación profundizó el respeto y la empatía de Linsey hacia él, al ver la fuerza silenciosa que le exigía llevar una vida tan independiente.
Collin yacía tumbado en la cama, con los párpados cerrados y un suspiro de cansancio. «Adelante», murmuró.
Linsey acercó la silla de ruedas a los pies de la cama y se sentó a su lado. Se inclinó y le acarició las sienes con un toque tierno y deliberado. Su masaje era suave pero firme, perfectamente calibrado para calmar sin agobiar.
Mientras los hábiles dedos de Linsey hacían su magia, Collin sintió que el estrés del día se desvanecía.
La habitación se llenó de un aroma delicado y dulce, no el olor empalagoso de un perfume caro, sino algo puro y sutilmente floral, claramente de Linsey. Era reconfortante y agradable, y realzaba la serenidad que lo envolvía.
Poco a poco, la tensión que había tensado sus músculos durante demasiado tiempo comenzó a desvanecerse bajo los cuidados persistentes de Linsey. La conciencia de Collin se desvaneció, arrullada por la presión rítmica y el ambiente tranquilo.
En poco tiempo, sucumbió a un sueño profundo y tranquilo, y su respiración se estabilizó en un ritmo calmado y constante.
.
.
.