✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 60:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
«Linsey, deja de mirar. Estoy aquí», dijo Félix con un tono molesto y familiar.
Su expresión se endureció de inmediato. Sin siquiera volverse, Linsey dio media vuelta y comenzó a alejarse, decidida a ignorarlo.
Felix dudó un instante antes de alcanzarla rápidamente y agarrarla con fuerza por la muñeca. —¡Linsey, espera! Tengo que hablar contigo.
Linsey se soltó con un movimiento brusco, con voz fría y cortante. —¿Qué pasa ahora? ¿No te lo dejé claro por teléfono?
Su rostro era indiferente, sus ojos ahora carecían de cualquier rastro de calidez o afecto al encontrarse con los de Félix.
Félix se quedó paralizado por un momento, sorprendido por el cambio radical en su actitud.
No esperaba tanta frialdad. Le resultaba extraño. Solo había visto a Linsey ayer, pero ahora, al volver a ver su rostro, su corazón dio un vuelco.
Siempre había sido consciente de que Linsey era muy guapa. Conocía cada pequeño detalle de ella: su radiante sonrisa, sus ojos tiernos, la forma en que siempre lo miraba con calidez. En aquel entonces, su sonrisa era siempre un saludo, un suave recordatorio del vínculo que compartían.
Felix se preguntó si simplemente se había aburrido de ella durante un tiempo, y por eso se había alejado.
Pero ahora, al verla distante y fría, sintió una extraña emoción en el pecho.
Era como si hubiera retrocedido en el tiempo, a cuando se conocieron, cuando todo era nuevo y emocionante.
Linsey, al darse cuenta de que Felix estaba mirando al vacío, sintió que la impaciencia se apoderaba de ella. —Felix, ¿qué quieres? Tengo trabajo que hacer.
Él volvió al presente y esbozó una sonrisa forzada, intentando mostrarse encantador. —Linsey, tenemos que hablar. Busquemos un sitio tranquilo para sentarnos y charlar.
Hizo una pausa y su expresión se volvió persistente. —Si no quieres, esperaré aquí hasta que estés lista.
Linsey sintió que se le encogía el pecho de frustración al mirar su rostro, sintiendo ya el peso de tener que lidiar con él.
Si no estuvieran fuera de su lugar de trabajo, con gente pasando constantemente, Linsey habría abofeteado a Félix allí mismo. Respiró hondo para calmarse y dijo: «Está bien. Vamos a la cafetería de cerca y hablamos».
El rostro de Félix se iluminó al instante, y una sonrisa de satisfacción se extendió por sus rasgos.
Lo sabía: Linsey todavía se preocupaba por él. Era imposible que hubiera olvidado por completo todo lo que habían tenido. Linsey siempre había sido de corazón blando. Estaba seguro de que con un poco de persuasión podría recuperarla.
Anoche, después de investigar los antecedentes de Collin, Felix sintió un nudo amargo en el estómago. Incluso mientras dormía, su mente estaba atormentada por los recuerdos de los cinco años que pasó con Linsey. Cuando se despertó, esos recuerdos aún se aferraban a él como un dolor reconfortante.
Felix la había extrañado tanto que la llamó en cuanto se despertó. En el fondo, sabía que aún no podía olvidarla.
¿Y cómo podía ella casarse con alguien con una discapacidad solo para vengarse de él? La idea le retorcía el estómago y la culpa lo carcomía. Estaba decidido a sacar a Linsey del lío en el que creía que se había metido.
Linsey, por su parte, estaba tensa. Sabía que la repentina aparición de Félix no era una coincidencia fortuita.
Sin perder tiempo, escribió un mensaje rápido y lo envió. Los dos se sentaron en una mesa de la cafetería cercana, con el aire entre ellos cargado de tensión.
Linsey arqueó una ceja, con impaciencia evidente. —Bueno, ¿de qué quieres hablar?
.
.
.