✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 52:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Su corazón latía con fuerza, cada latido era pesado e insistente, haciendo que su garganta se sintiera insoportablemente apretada y seca.
Entonces, como si la hubiera golpeado una sacudida repentina, Linsey abrió los ojos con alarma. Un instinto la dominó y se apartó del amplio cuerpo de Collin, con la respiración entrecortada mientras lo miraba con incredulidad.
Su discapacidad limitaba sus movimientos, pero la forma en que se mantenía, el control tranquilo que irradiaba, dejaba claro que, si quería, aún podía dominar el espacio entre ellos.
Darse cuenta de ello le provocó otro escalofrío, una mezcla de asombro e inquietud. Bajó la cabeza rápidamente, negándose a sostener su mirada, temerosa de lo que pudiera encontrar allí.
Los ojos de Collin no se apartaron de ella, estudiando cada destello de emoción en su rostro con una intensidad que le aceleró el corazón. Sus labios se curvaron en una lenta y burlona sonrisa, y su mirada se oscureció con un brillo travieso.
—¿Por qué me miras así? —preguntó con voz suave—. ¿Te parezco un monstruo?
Sus palabras, por exageradas que fueran, hicieron que Linsey se estremeciera instintivamente. Sacudió la cabeza rápidamente, deseosa de alejarlo de esa imagen tan dura. —No —dijo con firmeza.
Vaciló un momento, entreabriendo los labios como si fuera a decir algo más. —Es solo que… me has acercado de repente. Estábamos muy cerca y… no estoy acostumbrada.
La mirada de Collin se suavizó y bajó la voz, tranquila y sincera. —Lo siento. No quería asustarte.
El instinto de Linsey fue negar con la cabeza, restarle importancia al momento. Pero antes de que pudiera hacerlo, Collin soltó una risita y, con naturalidad, añadió: «Pero ahora estamos casados, oficialmente. Tendrás que acostumbrarte a este tipo de cercanía, ¿no crees?».
Sus palabras eran amables, pero tenían peso, como si sugirieran algo más, algo inevitable.
En cambio, la voz de Collin se suavizó de nuevo mientras continuaba: «Echa un vistazo, ¿crees que este traje me queda bien?».
Linsey dudó un momento, pero luego levantó la mirada y se encontró con los ojos de él, que estaba sentado frente a ella, vestido con la ropa nueva. En cuanto lo vio, la admiración se reflejó en su rostro. Había pasado lo que le parecieron horas eligiendo ese conjunto, preguntándose si le quedaría bien. Pero al verlo ahora… la diferencia era sorprendente. La ropa se alejaba de su estilo habitual, pero le quedaba perfecta, como si hubiera sido hecha a medida para él.
El estilo informal hacía que Collin pareciera más accesible, más… humano, si eso tenía sentido.
Collin se movió ligeramente, observándola atentamente.
—¿Por qué estás tan callada? ¿No te gusta? —Se ajustó el cuello de la camisa, como si no estuviera seguro de sí mismo.
Linsey no pudo evitar sonreír, y dijo con voz sincera: —¡No, te queda genial!
Una sonrisa de orgullo se dibujó en los labios de Linsey. «Parece que tengo buen gusto».
Collin no pudo reprimir una risita, sorprendido por lo rápido que había cambiado su estado de ánimo, pasando de tímida y nerviosa a elogiarse a sí misma con confianza. «Efectivamente, tienes muy buen gusto». Su voz se suavizó y sus ojos siguieron cada uno de sus movimientos. Tras pensarlo un momento, levantó una ceja con curiosidad. «¿Cómo sabías mi talla?».
El traje que Linsey había elegido le quedaba perfecto, sin necesidad de ningún ajuste.
La sonrisa de Linsey se amplió y su tono se volvió juguetón a medida que crecía su confianza. —Estudié diseño de moda. Estoy muy familiarizada con las tallas de ropa.
.
.
.