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Capítulo 313:
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Esto dejó a Danny sin palabras. ¿Por qué Linsey se mostraba de repente tan cautelosa con su jefe?
Si hubiera sabido lo que Gorman acababa de hacer, quizá se habría atrevido a enfrentarse a él, incluso a sacudirlo para que entrara en razón. Nadie en su sano juicio aceptaría una propuesta tan precipitada nada más reunirse con una mujer a la que apenas conocía. Por desgracia, Danny no se daba cuenta.
Gorman habló con mesura y deliberadamente. —Tiene una personalidad fuerte. Intentar obligarla a quedarse sería catastrófico.
Danny se detuvo y luego asintió lentamente. —Tienes razón.
—No tengo prisa. Con el tiempo, Linsey entrará en razón —dijo Gorman con una risa profunda y cómplice.
Una mueca de disgusto se dibujó brevemente en el rostro de Danny.
¿Cambiar de opinión?
¿No acababa de describir a Linsey como una persona de carácter fuerte? Esta duda le pasó por la mente mientras observaba la sonrisa segura de Gorman. Optando por la discreción, permaneció en silencio. Parecía que su jefe se había recuperado y ahora estaba adoptando un enfoque más reflexivo con Linsey. Como su asistente, quizá era mejor dejarlo así y no darle demasiadas vueltas a las complejidades de las estrategias de su jefe.
Después de llegar a casa sana y salva, Linsey seguía sintiéndose incómoda. En circunstancias normales, ver a alguien a quien había salvado prosperar debería haber sido una experiencia positiva. Sin embargo, no había previsto un giro tan extraño en los acontecimientos. ¿Qué podría hacer Gorman a continuación?
Durante la cena, Collin observó que Linsey se distraía de vez en cuando y se sintió obligado a preguntarle: «Linsey, ¿te pasa algo? ¿Te estás exigiendo demasiado?».
Linsey volvió al presente con un sobresalto y sacudió la cabeza enérgicamente. «No».
Su voz tenía un tono definitivo. Se negaba a dejar que su mente se detuviera en la persecución de Gorman, ni tenía intención de decirle una palabra al respecto a Collin. Podía imaginar perfectamente la reacción de Collin si le revelaba que otro hombre se había atrevido a proponerle matrimonio: sin duda, su rostro se nublaría con disgusto y un atisbo de celos.
Con su cumpleaños a la vuelta de la esquina, Linsey estaba decidida a mantener el buen humor. Inclinó la cabeza y adoptó un tono más informal. —Por cierto, Collin, ¿no es tu cumpleaños dentro de poco?
Collin parpadeó, con una expresión de auténtica sorpresa en el rostro. —Casi se me olvida.
Linsey arqueó una ceja en señal de fingido asombro. —¿Cómo puedes olvidarte de tu propio cumpleaños?
Collin se encogió de hombros y su expresión se suavizó en una mirada reflexiva. —Nunca he celebrado mi cumpleaños desde que era pequeño. Al crecer, no tenía a nadie con quien celebrarlo. Un cumpleaños solo no es precisamente motivo de celebración —explicó en tono apagado.
Las palabras de Collin conmovieron a Linsey, que se inclinó hacia él y le dijo con voz cálida e insistente: «Pero ahora me tienes a mí. Estoy aquí contigo, ¿cómo no vamos a celebrarlo?».
Una lenta sonrisa se dibujó en el rostro de Collin y una chispa de expectación iluminó sus ojos. «Tienes razón», respondió.
Tras una pausa pensativa, la mente de Collin se remontó a un momento anterior, cuando había hojeado con curiosidad los archivos personales de Linsey. Recordó que el espacio para su cumpleaños estaba misteriosamente vacío. «¿Cuándo es tu cumpleaños?», preguntó con voz teñida de curiosidad.
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