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Capítulo 298:
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Kylee, con los labios curvados en una sonrisa de satisfacción, le apuntó tranquilamente con la cámara. «Ya que te gusta tanto grabar, ¿qué tal si te convertimos en la estrella? Dime tus últimas palabras», comentó con voz burlona.
«¿Últimas palabras?», la voz de Jude se atragantó en su garganta y se le fue todo el color de la cara. «¿A qué te refieres?».
Kylee ignoró el terror creciente de Jude, con una expresión impenetrable. Su bravuconería anterior solo había avivado su ira y reforzado su determinación. No habría segundas oportunidades, esta vez no.
Con una calma escalofriante, Kylee miró al guardaespaldas principal y asintió ligeramente, casi imperceptiblemente. Su voz se redujo a un susurro, venenoso y frío. —Jude no se merece salir impune de esto. La única forma de lidiar con una serpiente como él… es asegurarse de que desaparezca para siempre.
El horror se reflejó en el rostro de Jude, cuyo cuerpo entero temblaba al darse cuenta de la gravedad de su situación.
¿De verdad iba Kylee a acabar con su vida, así sin más?
¿Cómo podía hacerlo?
¿En qué demonios estaba pensando?
Matar a alguien como si nada, ¡estaba completamente loca!
Frenético, empezó a gritar, con el miedo evidente en cada sílaba. —¡Kylee! ¡No puedes hacerlo! Si me matas, no quedará oculto. ¡Te atraparán!
Al ver la postura inquebrantable de Kylee, Jude finalmente se derrumbó y rompió a llorar. —¡Kylee, me equivoqué! ¡Olvídate del dinero! ¡Solo sácame de este país! ¡Haré lo que me digas! —Su voz se quebró, y una súplica desesperada quedó suspendida entre ellos.
La expresión de Kylee no se alteró. «Es demasiado tarde para arrepentirse. Pero antes de decidir tu destino, necesito asegurarme de que no dirás ni una palabra de esto a nadie». Su tono era gélido y, mientras hablaba, un destello siniestro brilló en sus ojos, una promesa de graves consecuencias.
Por el rabillo del ojo, Cynthia, que había estado observando en silencio el enfrentamiento, sintió una sacudida de sorpresa. No había imaginado que Kylee pudiera llevar las cosas a tal extremo.
—Kylee… no puedes hablar en serio… ¿De verdad estás pensando en matarlo? ¡No tenemos que recurrir a eso! ¡Envíalo al extranjero! —La voz de Kylee temblaba incontrolablemente con cada palabra, delatando su miedo.
Se había aliado con Kylee simplemente para burlar a Linsey y conseguir una cobertura favorable. Pero la situación se había convertido en algo mucho más oscuro de lo que había previsto.
—¡Cállate! —El grito de Kylee atravesó el aire tenso, y su mirada fue tan feroz que Cynthia se quedó en silencio.
Cynthia retrocedió, con el pulso acelerado, mientras una fría y pesada sensación de pánico se apoderaba de ella, sofocando sus pensamientos.
Ver este lado de Kylee asustaba a Cynthia.
—¡Sigue! —espetó Kylee, con voz afilada por la impaciencia, mientras el guardaespaldas principal dudaba.
Sin dudar un segundo más, el guardaespaldas principal sacó un cuchillo y se acercó a Jude con pasos medidos y deliberados.
El pánico se apoderó de él. Sacudió la cabeza frenéticamente mientras luchaba por liberarse, pero un agarre aplastante lo inmovilizó: no había escapatoria. El terror se enroscó en su garganta, ahogando cualquier palabra. Sus ojos permanecieron fijos en la hoja, cada destello de metal era una promesa silenciosa del peligro que se avecinaba.
Mientras tanto, Linsey y Collin observaban cómo se desarrollaba la pesadilla en la pantalla.
Linsey contuvo el aliento. La incredulidad nubló su rostro mientras instintivamente agarraba la mano de Collin. —Kylee no va a matarlo… ¿verdad?
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