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Capítulo 150:
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Su tono rezumaba arrogancia; estaba totalmente convencida de que podía manipular fácilmente a alguien como Linsey.
Joanna suspiró aliviada. «Qué alivio. Félix lleva días encerrado. Estoy aterrorizada de que le pueda pasar algo terrible».
Al ver la preocupación de Joanna por Félix, Marisol suspiró. «Joanna, eres la única digna de ser mi nuera. Has permanecido leal en los buenos y en los malos momentos, y eres la única que se preocupa de verdad por Félix».
La voz de Marisol se endureció mientras esbozaba una sonrisa burlona. «Ya se lo advertí a Félix: Linsey viene de la nada, no tiene contactos y su personalidad deja mucho que desear».
Es totalmente inadecuada para nuestra familia. Ahora por fin ha aprendido la lección. Una vez que salga, me aseguraré de que se case contigo y te dé la gran boda que te mereces».
El rostro de Joanna se iluminó de alegría, pero mantuvo su característica fachada de dulzura e inocencia. «Eres muy amable conmigo», dijo con voz alegre.
Una oleada de satisfacción recorrió a Joanna.
Supuso que, aunque Félix había estado enamorado de Linsey, esta dura prueba sin duda revelaría la verdadera naturaleza de Linsey y le haría pasar página.
Linsey había perdido contra ella. Joanna estaba convencida de que pronto se aseguraría su posición como esposa de Félix y ascendería a un lugar codiciado dentro de los círculos sociales de élite de Grester.
Mientras tanto, Linsey seguía felizmente ajena a las maquinaciones que se arremolinaban a su alrededor. No tenía ni idea de que Joanna y Marisol creían que ella todavía sentía algo por Félix.
Una vez preparada, Linsey salió de Vista Villa y llegó a la cafetería acordada. Sin embargo, al acercarse a la entrada, algo fuera de lo normal le llamó la atención.
Un grupo de periodistas armados con cámaras se había congregado cerca, con los objetivos apuntando como depredadores que esperan a su presa.
Su rostro se ensombreció.
Al principio había creído que la disculpa de Marisol era sincera, pero las circunstancias actuales pintaban un panorama diferente: algo no cuadraba.
Sin perder un instante, dio media vuelta para marcharse. Sin embargo, Marisol, que estaba esperando fuera, había estado esperando ansiosamente la llegada de Linsey.
Al ver que Linsey había caído por fin en su trampa cuidadosamente preparada, no estaba dispuesta a dejarla escapar. Con rápida determinación, dio un paso adelante y agarró a Linsey por el brazo. —Linsey, ¿por qué tanta prisa por marcharte?
La mirada de Linsey recorrió la multitud de periodistas, con sus cámaras preparadas y ávidas de una noticia. Su expresión se endureció con fastidio.
—Marisol —exigió, con voz teñida de frustración—. ¿Qué significa esto? Dijiste que querías disculparte. ¿Por qué están aquí todos estos buitres?
La llamada de Marisol había sido una artimaña cuidadosamente elaborada para atraer a Linsey a una confrontación pública.
Ahora que la trampa se había disparado, no había necesidad de fingir.
Marisol entrecerró los ojos. —Linsey, te aconsejo que elijas bien tus próximas palabras. Retira todos los cargos contra mi hijo y olvidaré todo este desagradable incidente —siseó.
Una risa amarga escapó de los labios de Linsey. La pura audacia de la amenaza de Marisol era casi cómica. ¿Cómo había podido ser tan ingenua como para creerla?
Felix y Marisol eran uña y carne, ambos maestros en la manipulación y la crueldad.
—Marisol, seamos claras. Felix me secuestró e intentó agredirme. Afrontará las consecuencias de sus actos. No hay más que hablar —declaró Linsey con frialdad.
El rostro de Linsey se convirtió en una máscara impasible mientras se daba la vuelta para marcharse. Antes de que Linsey pudiera escapar, Marisol se abalanzó sobre ella, agarrándole las manos y cayendo dramáticamente de rodillas. Linsey se estremeció cuando las uñas de Marisol se le clavaron en la carne.
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