✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 971:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
«¿Qué? ¿No confías en mí?», preguntó Charlee, ladeando la cabeza y con los ojos brillantes y desafiantes. «¿O temes que lo use como excusa para escapar?».
«No es eso», respondió Marc, sacudiendo la cabeza y exhalando. «Es solo que no quiero que te esfuerces demasiado».
«No te preocupes. Conozco mis límites», le aseguró Charlee con una leve sonrisa. «Además, con tu gente vigilándome como halcones, ¿adónde podría huir?».
Marc la observó durante un largo rato, con algo indescifrable brillando en sus ojos oscuros.
Finalmente, asintió lentamente.
—Está bien. Voy a buscarlo —dijo—. Descansa. Volveré pronto. —Y con eso, se dio la vuelta y salió de la habitación.
En Crescent Haven, Marc se detuvo en la entrada e inhaló profundamente antes de empujar la puerta.
La villa estaba tan impecable como siempre.
El aire estaba impregnado de una fragancia tenue y familiar: el suave aroma floral que le gustaba a Charlee.
Una punzada repentina le oprimí el pecho.
Sacudiéndose la sensación, subió las escaleras y entró en el estudio.
El espacio era minimalista, pero refinado.
Había un gran escritorio junto a la ventana, ordenado con un ordenador portátil, documentos dispersos y algunos libros.
Marc se acercó, cogió el ordenador portátil y estaba a punto de marcharse.
De repente, su mirada se posó en un documento concreto que había sobre el escritorio.
Las palabras «Familia Quimby» destacaban en la portada.
Se le cortó la respiración.
¿Ya leíste esto? Solo en ɴσνє𝓁α𝓼4ƒα𝓷.𝒸ø𝗺 antes que nadie
Sin pensarlo, lo cogió y hojeó las páginas. El archivo contenía registros detallados de la historia de la familia Quimby, junto con secretos largamente enterrados.
Un nombre en particular le llamó la atención. Nigel Gómez.
Un antiguo accionista del imperio Quimby. Una figura clave en los escándalos del pasado de la familia.
Mientras se alejaba de la villa, su mente daba vueltas a la información que acababa de descubrir. Entonces sonó su teléfono.
Al mirar la pantalla, vio que era Bettina.
Dudó un momento antes de responder.
—Hola, Marc —dijo Bettina con voz dulce y un tono juguetón.
—¿Dónde estás? Te echo de menos.
—Estoy fuera, ocupándome de algo —dijo Marc con tono neutro.
—¿Qué? ¿No estás en casa? —Su voz adquirió un tono malhumorado—. No me digas que has vuelto a verla.
.
.
.