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Capítulo 882:
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Andrew no perdió tiempo y comenzó a hacerle una serie de preguntas sobre el estado de Marc: su salud física, su estado mental y cualquier experiencia reciente que destacara.
Aunque la impaciencia de Marc era evidente en el ligero fruncimiento de su ceño, respondió a cada pregunta, aunque con respuestas breves y secas. Andrew, siempre observador, estudió cada expresión de Marc, cada sutil cambio en su comportamiento, y fue construyendo una evaluación en su mente.
Observó que, aunque la mirada de Marc seguía indiferente, ya no tenía el mismo vacío de antes.
Ahora había algo más: un destello de pensamiento, una sombra de confusión.
Esto indicaba que la conciencia de Marc estaba empezando a volver poco a poco.
Era un avance peligroso.
Si la conciencia de Marc seguía agudizándose, era solo cuestión de tiempo que los recuerdos perdidos comenzaran a aflorar.
—Sr. Harris, ¿ha tenido algún sueño extraño? ¿O tal vez… algún recuerdo de su pasado? —preguntó Andrew con cautela, tanteando el terreno.
Marc negó con la cabeza. —No.
—¿Ha tenido la sensación de que le falta algo importante? —continuó Andrew.
Marc dudó, solo un segundo, antes de responder: «Sí».
Andrew sintió un nudo en el estómago.
Sus sospechas ya no eran solo teorías. Eran realidad.
La mente de Marc estaba despertando.
—Sr. Harris, no le dé demasiadas vueltas. La pérdida de memoria suele provocar una sensación de inquietud, como si se hubiera olvidado algo importante. Pero es normal, no hay por qué preocuparse —le aseguró Andrew con voz tranquila y tranquilizadora.
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La mirada de Marc se ensombreció ligeramente y se volvió penetrante. —¿Ah, sí?
Andrew sintió el peso de esa mirada. Sabía que no podía seguir con la conversación.
Tenía que actuar rápido.
—Sr. Harris, ahora debería descansar. Le recetaré un medicamento. Tómelo según las instrucciones y se recuperará sin problemas —dijo Andrew, midiendo cuidadosamente sus palabras.
—De acuerdo —murmuró Marc con un breve asentimiento.
Andrew sacó un pequeño envase de su botiquín y se lo entregó a Marc.
—Una pastilla, dos veces al día, por la mañana y por la noche —le indicó.
Marc tomó el medicamento sin preguntar y se lo guardó en el bolsillo sin decir nada más.
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