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Capítulo 867:
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«Está bien. Vamos a echar un vistazo».
La confirmación provocó una oleada de emoción en Bettina.
Mientras tanto, en Crescent Haven,
Charlee estaba sentada en el sofá, con el teléfono en la mano y una expresión serena pero seria.
—Mooney, vigila las subastas por mí.
Su voz era firme, pero denotaba una autoridad inequívoca.
—Entendido, Sra. Sullivan —respondió Mooney respetuosamente por teléfono—. Y busca entre los coleccionistas privados, a ver si alguien tiene diamantes rosas disponibles. El precio no importa. Si encuentras alguno, avísame inmediatamente.
—¿Diamantes rosas? —Mooney parecía sorprendido—. Sra. Sullivan, ¿puedo preguntarle para qué los necesita?
—No te preocupes por eso. Céntrate en encontrarlos. Recuerda, debe ser rápido.
—Entendido, Sra. Sullivan. Me pondré a ello inmediatamente —respondió Mooney con tono eficiente.
—Bien —respondió Charlee lacónicamente antes de colgar.
Dejó el teléfono y se frotó las sienes, donde había empezado a formarse un dolor sordo.
Tenía que encontrar un diamante rosa para completar el anillo lo antes posible. Ese anillo simbolizaba el amor que ella y Marc habían compartido, lo único que aún le quedaba de él en su vida.
No podía soportar la idea de perderlo.
A la mañana siguiente, la luz del sol entraba a raudales por los ventanales, bañando su amplio escritorio con un resplandor dorado.
Charlee, vestida con un elegante traje de chaqueta y con su larga melena recogida con cuidado, irradiaba una aire de tranquila profesionalidad, aunque las líneas del cansancio se habían grabado en su rostro.
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Sentada en su escritorio, hojeaba una pila de papeles, con sus rasgos, antes tan vivos, ahora ensombrecidos por el cansancio.
—Toc, toc, toc. —El sonido de unos golpes en la puerta interrumpió sus pensamientos.
—Adelante —dijo con voz fría y serena, sin levantar la vista.
Mooney entró y se dirigió con paso rápido hacia su escritorio, con una postura respetuosa.
—Señorita Sullivan, tengo la confirmación. La subasta Dahlia, pasado mañana, contará con un raro diamante rosa como pieza central.
Charlee dejó a un lado los papeles y agudizó la vista al encontrarse con la mirada de Mooney. —¿Está seguro?
—Absolutamente —respondió Mooney con convicción—. He pedido a alguien que lo investigara. El diamante se llama Pink Dream, tiene 15,81 quilates, es de color rosa intenso y tiene una claridad IF.
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