✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 855:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
«¡Inútil!», gritó al teléfono. «¿Cómo has podido fallar con una sola mujer? ¿Qué te pasa?».
La voz al otro lado de la línea estaba demasiado asustada para responder. La ira de Bettina ardió durante un momento, pero se enfrió rápidamente. No tenía sentido seguir gritando.
La supervivencia de Charlee significaba que el plan había fracasado, eso era innegable.
Pero eso no significaba que Bettina estuviera derrotada. Aún tenía una oportunidad de luchar.
Sus ojos se endurecieron y la determinación brilló bajo su ira.
Volvió a coger el teléfono y, con los dedos temblorosos por la determinación, marcó otro número.
—Soy yo —dijo con voz fría—. El plan ha fallado. Charlee sigue viva.
La persona al otro lado de la línea dijo algo y Bettina respondió: —Lo sé. Me han informado. No te preocupes, todo está bajo control.
Bettina continuó: —Encontraré la manera de arreglar esto. No te preocupes. No dejaré que Charlee arruine mis planes. ¡Marc me pertenece solo a mí!».
Bettina colgó, con una sonrisa siniestra en los labios. Se acercó al armario de los vinos y se sirvió otra copa de vino tinto. Pero su satisfacción no duró mucho. De repente, un pensamiento inquietante la asaltó.
Había utilizado la cuenta de Marc para transferir dinero a los trabajadores de saneamiento.
Aunque había disfrazado la transacción como un gasto comercial legítimo, seguía habiendo un riesgo. Si Marc decidía examinar las cuentas, podría descubrir la verdad.
Y con sus crecientes sospechas hacia ella, esto podría empeorar aún más las cosas. ¿Qué debía hacer ahora?
Solo disponible en ɴσνє𝓁α𝓼4ƒαɴ.c♡𝗺 con lo mejor del romance
Bettina frunció profundamente el ceño. Tenía que encontrar una forma de encubrirlo antes de que Marc lo descubriera.
Entonces, se le ocurrió una idea. Sus ojos se iluminaron mientras cogía el teléfono y marcaba rápidamente un número.
«Hola, soy yo. Necesito que hagas algo por mí… Sí, lo antes posible. El dinero no es problema. Solo asegúrate de hacerlo bien. No dejes rastro». Bettina colgó y una sonrisa de alivio se dibujó en sus labios.
Si jugaba bien sus cartas, nadie sospecharía nada.
En la oficina del presidente del Grupo Harris, Charlee estaba sentada en su escritorio, con el rostro ensombrecido por la ira.
Un dolor sordo persistía en sus rodillas y codos, un doloroso recordatorio del terrible incidente que acababa de sobrevivir.
Cerró los ojos, pero la escena se repetía sin piedad: el coche girando fuera de control, precipitándose al río, el agua fría tragándose todo en un instante.
Su corazón latía con fuerza, negándose a calmarse.
.
.
.