✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 831:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
—Buenos días, señorita Sullivan —la saludó Mooney con cortesía profesional, aunque su mirada se posó en el anillo que ella llevaba.
Lo reconoció al instante. Una pieza personalizada, diseñada por el propio Marc, un anillo único.
—Buenos días —su voz era ronca, con cada sílaba impregnada de cansancio.
Mooney dudó, con preocupación reflejada en el rostro. —No tiene buen aspecto hoy, Sra. Sullivan. ¿Quizá debería descansar un poco?
—La reunión no empieza hasta dentro de una hora —añadió con cautela—. Aún tiene tiempo de ir a la sala de descanso y…
—No es necesario —la interrumpió Charlee con tono firme—. La reunión se celebrará según lo previsto.
—Pero… —comenzó Mooney, intentando persuadirla una vez más, pero ella lo interrumpió rápidamente.
—Estoy bien. Ve a preparar los materiales.
Mientras tanto…
—Marc, déjame ayudarte con la corbata.
Bettina se acercó a Marc con una corbata azul oscuro en la mano y una voz dulce como la miel, un poco demasiado dulce para resultar agradable.
Marc, que se estaba ajustando los puños de la camisa, se detuvo un momento. Sin pensarlo, dio un pequeño paso atrás, evitando instintivamente la mano extendida de ella.
El sutil movimiento hizo que la sonrisa de Bettina se desvaneciera y su mano extendida se quedara suspendida en el aire, como si el tiempo se hubiera detenido.
—No hace falta, puedo hacerlo yo —respondió Marc, con tono suave pero firme.
Por un instante, una sombra de decepción se dibujó en los ojos de Bettina, pero rápidamente la disimuló, esbozando una sonrisa y asintiendo con la cabeza, sin decir una palabra más.
Actualizaciones diarias desde ɴσνєℓα𝓼𝟜ƒα𝓷.𝒸ø𝓂 sin censura
El aire entre ellos se volvió denso, cargado de una tensión tácita.
Marc, aparentemente ajeno al desaire, tomó la corbata de su mano y le hizo un nudo Windsor con destreza.
En el espejo, parecía la imagen de la elegancia, vestido con un traje oscuro que llamaba la atención.
La mirada de Bettina se detuvo en su reflejo, con una expresión indescifrable, una mezcla de admiración y frustración que bullía bajo la superficie.
—Señor Harris, señorita Walsh, el coche está listo —dijo el mayordomo, rompiendo el denso silencio desde la puerta.
Marc asintió, se levantó y se dirigió hacia la salida.
Sin decir palabra, Bettina lo siguió, esbozando una sonrisa más amarga que dulce mientras observaba su espalda indiferente alejarse.
En la amplia sala de conferencias, Charlee estaba sentada a la cabecera de la larga mesa, con una presencia imponente en un traje negro a medida que acentuaba su figura.
.
.
.