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Capítulo 799:
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La mirada de Eloise se agudizó y un destello calculador brilló en sus ojos. «¿Qué quieres?».
«Quiero que te ocupes de Charlee». Bettina no dudó.
Por un breve instante, Eloise pareció desconcertada. Luego, se rió entre dientes. «Señorita Walsh, no se anda con rodeos, ¿verdad? Pero eliminar a Charlee no será fácil. Esa mujer no es tonta».
«Lo sé», respondió Bettina con serenidad. «Por eso necesito ver de qué eres capaz. Si puedes hacerlo, hablaremos».
Eloise se quedó en silencio, sopesando sus opciones.
Finalmente, asintió. —Está bien. Lo demostraré. Pero no olvide su parte del trato.
Bettina esbozó una sonrisa cómplice, pero no dijo nada.
Con eso, se dio la vuelta y salió del baño, dejando atrás a Eloise, cuya expresión era sombría y calculadora.
De vuelta en la sala de estar, Bettina regresó a su asiento junto a Marc, con movimientos elegantes y serenos. Con una dulce sonrisa, le ajustó el cuello de la camisa juguetonamente, como si fueran la imagen de una pareja perfecta. Marc se tensó ligeramente ante el gesto, pero no se apartó.
Unos instantes después, los sirvientes comenzaron a traer los platos.
Bajo el resplandor de la lámpara de araña de cristal, se extendía un exquisito festín. Los cubiertos brillaban y el aroma de la comida rica y decadente llenaba el aire, creando una escena de lujo.
Ayudada por los sirvientes, Amaya tomó lentamente asiento a la cabecera de la mesa. Sus ojos penetrantes se suavizaron al volverse hacia Kason. —Kason, ¿qué te apetece comer? La bisabuela te servirá.
Los grandes ojos del niño brillaron al señalar un plato de costillas. —¡Bisabuela, quiero eso!
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Amaya sonrió, seleccionó cuidadosamente un trozo y le quitó los huesos.
—Come despacio, cariño. Todavía está caliente.
Marc observó la escena en silencio, sintiendo una extraña calidez en el pecho.
No recordaba la última vez que había sentido ese tipo de afecto familiar.
Pero, a medida que avanzaba la comida, quedó claro que Amaya prestaba toda su atención a Kason, como si Bettina y Marc no existieran.
Continuó sirviendo a Kason, preguntándole por sus estudios, su rutina diaria, completamente inmersa en su conversación.
Bettina mantuvo una sonrisa cortés, pero la inquietud la carcomía por dentro.
Aclaró la garganta y habló en tono ligero. —Amaya, deberías comer más pescado. Es bueno para la salud.
Amaya apenas le dirigió una mirada. —Yo sé lo que me conviene.
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