✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 795:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
«¿Qué pasa? ¿Te he tocado la fibra sensible?», preguntó Charlee con voz burlona.
Eloise se obligó a mantener la compostura y se burló con frialdad. —¡No seas ridícula! ¿Por qué iba yo…?
—Ridículo o no, tú sabes la verdad mejor que nadie —la interrumpió Charlee con suavidad—. Si fuera tú, me lo pensaría dos veces antes de hacer algo imprudente. No te gustarán las consecuencias.
Sin mirarla siquiera, Charlee se dio la vuelta y se dirigió hacia su coche, aparcado junto a la acera.
Eloise se quedó allí, con los puños apretados y el cuerpo temblando de rabia. No esperaba que Charlee fuera tan mordaz, que la callara con solo unas pocas palabras.
—¡Esa zorra! —murmuró Eloise entre dientes—. ¡No te saldrás con la tuya!
Charlee se deslizó en el asiento del conductor, arrancó el motor y se marchó sin mirar atrás.
Eloise vio desaparecer el coche y, frustrada, dio una patada al suelo. Nunca imaginó que Charlee fuera tan desagradecida y le rechazara su oferta de esa manera.
—Ya verás, Charlee —siseó—. Me encargaré de que te arrepientas.
Desde las sombras, Marc observó toda la escena, con expresión impenetrable y mirada oscura y severa.
No esperaba que Eloise se acercara a Charlee, y mucho menos que le hiciera una oferta así.
Apretó los puños con fuerza. Bettina lo había salvado. Nunca permitiría que nadie le hiciera daño.
Al volante, Charlee apretó el volante, repasando en su cabeza la conversación con Eloise. Algo en la propuesta de aquella mujer la inquietaba.
Sigue leyendo en ɴσνєℓα𝓼4ƒαɴ.ç𝓸𝗺 disponible 24/7
No sabía qué tramaba Eloise, pero su instinto le decía que no era nada bueno.
—Ja. ¿Intentas utilizarme? Ni lo sueñes.
No iba a permitir que Eloise se saliera con la suya.
Mientras tanto, Marc volvió al salón. No había oído todo lo que se habían dicho antes, solo había visto a Charlee y Eloise discutiendo junto a la puerta.
Bettina lo vio inmediatamente y corrió hacia él, con los ojos llorosos, y se acurrucó en sus brazos, temblando como una muñeca frágil.
—Marc, tengo miedo…
—Su voz temblaba mientras se aferraba a él, como si no le quedaran fuerzas.
Marc se tensó instintivamente, incómodo por la cercanía. Por un momento, pensó en apartarla, pero dudó al recordar su aparente fragilidad. Al final, se quedó allí, rígido e indeciso, con las manos inútilmente colgando a los lados.
La cercanía lo inquietaba de una manera que no podía explicar.
.
.
.