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Capítulo 792:
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Marc era el verdadero nieto de Amaya.
Sin embargo, era Charlee, una extraña, quien recibía un trato tan especial. ¿Por qué?
Charlee cogió a Kason en brazos y se dio la vuelta para marcharse.
Pero la voz aguda y burlona de Bettina la siguió. —Charlee, ¿de verdad crees que eres tan importante? Una mujer abandonada, aferrada sin vergüenza a la fortuna de los Harris… Qué patética. Marc es el verdadero nieto de la abuela. ¿Quién te crees que eres para…?
—Señorita Walsh, modere sus palabras —interrumpió Arnold con tono firme y autoritario, sin dejar lugar a réplica—.
—Esta es la decisión de la señora Harris.
Sin otra opción, Bettina se aferró al brazo de Marc y se dejó caer en el sofá a su lado, esbozando una sonrisa a pesar del resentimiento que bullía en su pecho.
Marc, sin embargo, apenas se dio cuenta. Tenía el ceño fruncido mientras observaba a Charlee y Kason retirarse escaleras arriba. ¿Por qué había insistido la abuela en hablar a solas con Charlee?
Arriba, en la habitación de Amaya, Charlee entró con Kason y cerró suavemente la puerta tras ellos, dejando fuera la tensión que aún se respiraba abajo. Amaya estaba sentada en su silla, con los dedos presionando ligeramente contra las sienes, como para alejar un dolor de cabeza que se avecinaba.
—Amaya, ¿te encuentras mal? —preguntó Charlee, con voz preocupada, mientras dejaba a Kason en el suelo.
El niño no perdió tiempo en acercarse a Amaya y mirarla con su carita redonda y angelical. —Bisabuela, ¿estás enferma? ¡Te ayudaré! —Dijo, y frunció sus pequeños labios y sopló suavemente sobre las sienes de Amaya.
Amaya no pudo evitar reírse, y su cansancio se disipó por un momento. Extendió la mano para acariciarle la cabeza con cariño. —La bisabuela está bien, solo un poco cansada. Kason es un niño muy bueno.
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Antes, Amaya había oído claramente la discusión fuera de la casa.
—Charlee, te han hecho daño.
La mirada de Amaya se suavizó con profunda simpatía al mirar a Charlee.
Charlee, sin embargo, negó con la cabeza, con voz firme. —Amaya, no me han hecho nada malo. Pero Kason no era de los que dejaban pasar las cosas. Sus pequeños labios se fruncieron indignados y su rostro se arrugó. —¡Bisabuela, la mujer mala y el papá malo han sido malos con mamá!
Charlee abrió mucho los ojos y rápidamente tapó la boca de Kason con la mano, con voz suave pero firme. —Kason, no debes decir eso. Papá solo está enfermo.
Amaya suspiró y habló con sincera sinceridad. —Charlee, sé lo mucho que has soportado. Criar a Kason sola, dirigir la empresa, llevar todo el peso sobre tus hombros durante tres años… No ha sido fácil.
Charlee sintió un nudo en la garganta y los ojos se le llenaron de lágrimas.
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