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Capítulo 778:
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Sin embargo, en ese momento, una pizca de preocupación se apoderó de él.
—Se está haciendo tarde. Deberías irte a casa —murmuró Charlee, frotándose las sienes de nuevo.
En lugar de marcharse inmediatamente, Shane se acercó y le dio una palmada tranquilizadora en el hombro.
—Charlee… ¿De verdad estás bien?
Charlee esbozó una sonrisa forzada. —Estoy bien. Solo estoy un poco cansada.
Shane estudió su expresión, viendo más allá de la máscara que ella llevaba puesta. Su preocupación solo aumentó.
Suspiró y se dio la vuelta para marcharse, pero se detuvo en la puerta. Tras una breve pausa, finalmente habló. —Charlee… sobre Marc… —Su voz sonaba grave, cargada por todo lo que no había dicho.
Desde que Marc desapareció en el mar, Shane había sido testigo del dolor de Charlee, de cómo la había destrozado.
Ahora, Marc había vuelto, pero las cosas estaban lejos de ser el feliz reencuentro que ella había anhelado.
—Lo que pasó en el banquete de esta noche no permanecerá oculto por mucho tiempo —dijo Shane en voz baja.
Un pesado silencio llenó la oficina.
—¿Qué piensas hacer?
Charlee bajó la mirada. —No tengo ni idea…
Al verla tan indecisa, Shane sintió un dolor en el pecho.
—Marc ha perdido la memoria y Bettina está a su lado. No puedes quedarte de brazos cruzados sin hacer nada.
Ella levantó la vista, con expresión indescifrable. —Lo sé.
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—He hecho que lleven a Kason de vuelta a Crescent Haven. No tendrás que preocuparte por él.
Un destello de gratitud cruzó su rostro. —Te lo agradezco, Shane.
Él sonrió levemente. —No tienes por qué darme las gracias, somos amigos. —Y, dándole una palmada tranquilizadora en el hombro, se dio la vuelta y se marchó.
Charlee lo observó alejarse, con la mente agitada por las emociones.
Una vez que se cerró la puerta, la habitación quedó vacía y el silencio la invadió. Su mente no dejaba de reproducir los acontecimientos del banquete, especialmente la forma en que Marc la había mirado. Esa mirada distante y desconocida la atravesó como una navaja. Lentamente, se acercó a su escritorio, abrió un cajón y sacó una foto enmarcada.
Ella y Marc estaban muy juntos, con la felicidad brillando en sus ojos.
Era de hacía tres años, un momento congelado en el tiempo.
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