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Capítulo 765:
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En cuanto aparecieron, un destello de cámaras llenó el aire, cegándolos con su luz mientras los periodistas se apresuraban a hacerles preguntas.
«Señora Sullivan, ¿es este su hijo?».
«Señora Sullivan, ¿puede hablarnos de su hijo?».
Las preguntas llovían, pero Charlee se mantuvo serena y tranquila.
«Sí, es mi hijo, Kason. Lo he traído hoy para que pueda experimentar el ambiente de un banquete».
No dijo nada más, protegiendo su privacidad con la fuerza tranquila que la caracterizaba.
Con eso, tomó la mano de Kason y, bajo la mirada de una multitud curiosa, entró en el opulento salón de banquetes.
Kason se aferró a su mano con fuerza, con los ojos muy abiertos, absorbiendo la extravagancia de la escena.
Las lámparas de araña brillaban como mil estrellas sobre ellos, y las lujosas decoraciones parecían centellear con cada paso. Los invitados, elegantemente vestidos, eran un torbellino de colores, pero Kason, imperturbable, lo observaba todo con asombro.
—¡Mamá, este lugar es absolutamente impresionante!
Los ojos curiosos de Kason bailaban por toda la sala mientras sus pequeños dedos se aferraban con fuerza a los de Charlee, sin querer perderla en el mar de gente.
—¿De verdad te gusta? —preguntó Charlee, mirando hacia abajo con una sonrisa suave y afectuosa.
—¡Me encanta! —asintió Kason con entusiasmo, casi rebosando de emoción.
«¡Es incluso más bonito que el castillo!».
Charlee soltó una risita y le pellizcó la mejilla con cariño.
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El opulento salón de baile del hotel brillaba como una joya, con candelabros de cristal colgando del techo, cuya luz se dispersaba por toda la sala como miles de estrellas. El aire estaba impregnado de la fragancia de perfumes lujosos, que se mezclaba con el suave susurro de los vestidos de seda.
Charlee guió a Kason con delicadeza entre la multitud.
A poca distancia, Slater estaba de pie con una copa de champán en la mano, con la mirada tan profunda como el cielo de medianoche.
Se erguía como una estatua esculpida en mármol, y su traje negro, que le quedaba perfecto, no hacía más que realzar su aura de autoridad.
A su lado estaba Pearl, con un vestido negro que se ceñía a todas sus curvas y le daba un aire de confianza. Su atrevido maquillaje revelaba a una mujer que no intentaba ocultar sus ambiciones.
Al otro lado de la sala, Shane y Lorelei, los hermanos, también habían llegado.
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