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Capítulo 733:
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Se detuvo en el centro de la habitación, con la mirada inevitablemente atraída por la foto de Bettina que descansaba sobre la mesita de noche.
En la foto, Bettina sonreía con ternura, con inocencia, pero por más que lo intentaba, no podía conciliar la imagen del marco con la figura borrosa que rondaba su memoria.
«Algo va mal. Esto… no está bien».
Susurró las palabras para sí mismo, mientras una inquietante sensación de aprensión se apoderaba de él como una nube oscura.
Con determinación, cruzó la habitación, se acercó al escritorio y abrió un cajón. Sacó un elegante teléfono negro, cuya superficie lisa estaba fría al tacto.
Su pulgar se detuvo sobre el botón de encendido antes de pulsarlo. La pantalla se encendió y reveló una interfaz desconocida.
Sin dudarlo, marcó un número encriptado.
—¿Hola? —Respondió una voz grave, tranquila pero con un tono de autoridad inconfundible.
—Soy yo —dijo Marc en voz baja y tensa.
—¡Sr. Harris! —La voz al otro lado del teléfono denotaba respeto, mezclado con curiosidad.
Marc lo interrumpió. —Necesito que te encargues de algunas cosas.
—Lo que sea.
—Vigila de cerca a Bettina. Quiero todos los detalles: adónde va, con quién habla, todo.
—Entendido.
—Y hay alguien más a quien necesito que investigues.
—¿Quién?
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—Charlee Sullivan.
—¿La presidenta del Grupo Sullivan? —La voz al otro lado vaciló ligeramente, con un tono de confusión.
—Sí —confirmó Marc con tono resuelto.
—Necesito todo. Su paradero, sus socios, cualquier persona con la que haya estado en contacto recientemente.
—Entendido, señor Harris. Me pondré a ello de inmediato.
La voz de Marc se volvió seria, más fría. —Recuerda, esto queda entre nosotros. Nadie puede saberlo, ni siquiera Bettina.
—Entendido.
Marc colgó el teléfono y acarició la superficie lisa una última vez antes de dejarlo sobre la mesa. Se acercó a la ventana y se quedó mirando la profundidad del cielo nocturno. La ciudad abajo parecía un mar de luces tenues, pero eran sus pensamientos los que estaban oscuros y enredados.
Bettina… Charlee…
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