✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 714:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Charlee se quedó inmóvil, con el cuerpo paralizado por la conmoción de lo que acababa de oír.
«Amaya…».
Las lágrimas brotaron de sus ojos y su voz tembló al hablar. —Gracias por preocuparte tanto por mí, Amaya.
—No hay necesidad de formalidades conmigo, querida —dijo Amaya con una sonrisa amable, con los ojos llenos de calidez—. A estas alturas de mi vida, mi mayor deseo es verte verdaderamente feliz.
Charlee permaneció en silencio, con la mirada pensativa. Después de un momento, negó lentamente con la cabeza.
—Amaya, aprecio mucho tu amabilidad, pero no puedo aceptar esto. No puedo olvidar a Marc, ni puedo abandonar a Kason.
Amaya dejó escapar un suspiro, consciente de la naturaleza decidida de Charlee. Una vez que se proponía algo, hacerla cambiar de opinión era como mover una montaña.
—Charlee, sé lo leal y compasiva que eres. Pero aún así espero que te tomes un momento para reflexionar sobre mis palabras. No te encarceles en el pasado.
Charlee asintió levemente, pero decidió no decir nada.
Amaya se puso de pie, con la ayuda de su mayordomo, y se dispuso a marcharse.
—Cuídate y cuida de Kason. Y recuerda, si alguna vez necesitas algo, solo tienes que pedirlo.
—Lo entiendo, Amaya. —Charlee la acompañó hasta la puerta y la vio marcharse.
Una vez sola en su despacho, Charlee se acercó a la enorme ventana y se quedó contemplando el bullicioso paisaje urbano. Tenía la mirada perdida, como si su mente se hubiera alejado kilómetros de allí.
Mientras tanto, en la gran mansión de la familia Walsh.
Lo nuevo está en ɴσνє𝓁α𝓼4ƒα𝓷.𝓬𝓸𝓂 para más emoción
—¡Señorita Walsh! ¡Ha ocurrido algo terrible!
Una asistente irrumpió en la habitación de Bettina, con el rostro pálido. Bettina, que admiraba su impecable reflejo en el espejo, frunció ligeramente el ceño ante la intrusión.
—¿Qué causa tanto pánico? ¿Dónde están tus modales? —preguntó con frialdad.
—Es… es el niño… —La asistente dudó antes de soltar: —¡Lo… lo han rescatado!
El polverín se resbaló de los dedos de Bettina y cayó con un suave golpe sobre el tocador. Se quedó rígida y se levantó bruscamente, con expresión severa y dura.
—¿Qué acabas de decir? ¿Quién ha conseguido rescatarlo?
—Ha sido Charlee… y la policía…
.
.
.