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Capítulo 696:
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Bettina repitió la palabra en voz baja. De repente, le vino a la mente un rostro: el del niño que decía que Marc era su padre. ¿Podía ser ese niño realmente hijo de Marc?
Si era así, eso significaba que el niño estaba relacionado con Charlee.
Independientemente de la verdad, eso suponía una amenaza importante para ella.
¡Tenía que evitarlo a toda costa!
—Gracias, doctor —dijo Bettina, esbozando una sonrisa tensa mientras lo acompañaba a la puerta.
Volvió al salón, con la mirada fija en la figura inmóvil de Marc. Su mente iba a toda velocidad, tratando de encontrar una solución.
—No puedes recuperar la memoria —murmuró, con voz tranquila pero decidida—. He sacrificado demasiado por esta vida. No dejaré que me la quites.
Se acercó a la ventana y se quedó mirando la noche, con la ansiedad devorándola.
El niño…
Tenía que actuar con rapidez. Ese niño no podía seguir siendo una amenaza, o nunca tendría paz.
Charlee dormía profundamente hasta que su teléfono vibró, rompiendo el silencio de la noche.
A medio despertar, buscó el teléfono con los dedos torpes mientras entrecerraba los ojos para ver la pantalla. Tenía un correo electrónico sin leer.
La remitente era Nadia.
Charlee sintió que se le encogía el pecho con una repentina oleada de ansiedad, una sensación inquietante que se extendió por todo su cuerpo.
Nadia rara vez le enviaba correos electrónicos, solo cuando se trataba de algo serio.
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Respiró hondo para calmarse y abrió el correo electrónico.
El mensaje era breve y directo, solo contenía dos frases: «Mañana por la mañana a las nueve, aeropuerto internacional de Jurgh, salida tres. Fenton».
Charlee se incorporó de un salto y la manta se deslizó por sus hombros.
¿Fenton?
El nombre resonó en su mente como una alarma. ¿Podía ser realmente Fenton, el hombre que había desaparecido hacía tres años?
Sus manos temblaban mientras miraba la pantalla, leyendo el correo electrónico una y otra vez, sin querer creerlo.
Durante tres largos años, había seguido todas las pistas, había buscado en todos los rincones, pero no había encontrado nada. Y ahora, sin previo aviso, el nombre de Fenton había aparecido.
¿Cómo lo había encontrado Nadia?
Un torbellino de preguntas llenó su mente, haciéndola dar vueltas. «Esto no tiene sentido… No puede ser verdad», murmuró Charlee entre dientes, apretando con fuerza el teléfono, con los dedos pálidos.
Sacudió la cabeza, obligándose a pensar con claridad.
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