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Capítulo 693:
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Charlee sintió un nudo en el estómago. ¿Podía ser realmente Marc? ¿Por qué aparecería aquí?
Una sensación de frío la invadió mientras se esforzaba por mantener la compostura, instando a Kason a dar unos pasos hacia adelante.
Llegaron a la esquina de la calle y la encontraron llena de gente, pero no había ni rastro de Marc.
—Mira a tu alrededor, Kason. No hay nadie aquí. ¿Estás seguro de que no te has equivocado?
Los dedos de Charlee acariciaron suavemente el suave cabello de Kason, en un intento silencioso por convencerlo de que debía haberse equivocado de persona.
Kason miró a su alrededor, con el ceño fruncido por la confusión. Hacía solo unos instantes, estaba seguro de haber visto a ese hombre. Ahora, en un abrir y cerrar de ojos, la figura había desaparecido. Bajó la mirada hacia el reloj inteligente que tenía en la mano, donde la cara de la foto parecía sonreírle. La cálida sonrisa le resultaba tan familiar, tan reconfortante.
—Pero yo lo vi… —murmuró Kason, con la voz temblorosa por el peso de la decepción.
Charlee captó la tristeza en los ojos de Kason y sintió una mezcla de emociones que le oprimía el corazón. Sabía que Kason ansiaba el amor de su padre y podía sentir su dolor en lo más profundo de su ser.
—Kason, cariño, quizá hayas confundido a otra persona con tu papá. Vamos a casa. Seguro que tu papá volverá pronto», dijo Charlee en voz baja, agachándose a su altura y mirándolo con ternura.
Aunque todavía albergaba una pizca de duda, Kason asintió sin dudarlo. Confiaba en su madre. Ella nunca le mentiría. Charlee tomó la manita de Kason entre las suyas y juntos se marcharon.
El sol poniente alargaba sus sombras detrás de ellos.
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El corazón de Charlee parecía estar aplastado bajo un gran peso. «Marc, ¿dónde estás? ¿Por qué no has vuelto?», pensó Charlee para sí misma.
En Crescent Haven Villa, Kason estaba sentado con una nube de tristeza sobre él.
Se hundió en el sofá, con los dedos apretando con fuerza el reloj inteligente mientras miraba al hombre de la foto.
Charlee estaba cerca, con el pecho oprimido al ver la figura solitaria de su hijo.
Se acercó y lo abrazó con delicadeza. —Kason, no estés triste. Siempre estaré a tu lado.
Kason levantó la vista, con los ojos llenos de lágrimas. «Mamá, echo de menos a papá…».
A Charlee también se le llenaron los ojos de lágrimas. Lo abrazó con fuerza, y su silencio le ofreció el consuelo que las palabras no podían dar.
Mientras tanto, al otro lado de la ciudad…
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