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Capítulo 633:
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El corazón de Bettina dio un vuelco, como si hubiera perdido el ritmo. Adoptó una postura serena a pesar de que su pulso se aceleraba. —¿Estás despierto? Esta es mi casa. Te encontré tirado en la orilla del mar y te traje aquí.
El hombre intentó incorporarse con los brazos, pero la habitación daba vueltas a su alrededor como un carrusel vertiginoso. Se desplomó contra las almohadas, frunciendo el ceño mientras intentaba recordar lo que había pasado, pero su mente era un lienzo en blanco.
«¿Quién soy? ¿Por qué me estaba ahogando?».
«¿No lo recuerdas?», preguntó Bettina, sorprendida. El hombre se presionó las sienes, haciendo una mueca de dolor. —No recuerdo nada… Me duele la cabeza…
—¡Llamaré al médico!
—exclamó Bettina con voz aguda mientras se dirigía hacia la puerta.
El médico llegó rápidamente, como si lo hubiera llamado el destino mismo, y tras un examen minucioso, habló con tono grave. —Este señor ha sufrido un traumatismo craneal que le ha provocado amnesia temporal.
La voz de Bettina temblaba de ansiedad. «¿Cuándo recuperará la memoria?». El rostro del médico era impenetrable. «No se sabe. Podría ser pronto o quizá nunca recupere la memoria».
Bettina, tratando de ocultar su creciente inquietud, asintió con rigidez. «Recétele algo. Yo lo cuidaré».
En ese momento, Celia apareció y apartó a Bettina con aire misterioso.
«Mamá, ¿qué pasa? ¿Qué ha ocurrido?».
Celia no perdió tiempo y le entregó una tableta a Bettina. En la pantalla apareció un artículo de noticias.
«Echa un vistazo a esto». La voz de Celia denotaba una emoción apenas contenida.
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Bettina miró la pantalla con indiferencia, pero en un instante se le cortó la respiración y sus pupilas se dilataron por la sorpresa.
La imagen que llenaba la pantalla no era otra que la del hombre al que había rescatado, con el rostro claramente identificable, junto con un titular que gritaba: «¡El director ejecutivo del Grupo Harris, Marc Harris, desaparece misteriosamente!».
«¿Marc Harris?», la voz de Bettina temblaba, cada sílaba rebosaba incredulidad mientras miraba la pantalla en estado de shock.
Marc Harris. El mero nombre conllevaba el peso del poder y la influencia. Un hombre cuyas decisiones podían afectar a toda la estructura de Jurgh. ¿El hombre al que había sacado del mar?
Bettina se llevó instintivamente la mano a la cara, con el corazón latiéndole con fuerza en el pecho. Era Marc Harris. El hombre que se había convertido en el objeto de los sueños de innumerables damas de la alta sociedad.
Celia observó la reacción de Bettina con una sonrisa cada vez más cómplice. «Es él, sin duda. Bettina, querida, ¡has encontrado una mina de oro! ¡Es una oportunidad única en la vida!».
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