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Capítulo 509:
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No era el momento.
«¿Qué debo hacer ahora?», preguntó Jax.
Sosteniéndole la mano para tranquilizarlo, Eloise dijo: «Jax, confía en mí. Respira hondo y resolvamos esto juntos. Pensaremos en una manera y encontraremos a Wilma. Marc pagará por esto».«
Afuera, más allá de la ventanilla del coche, las luces de neón parpadeaban, creando un caleidoscopio de colores en la noche.
Mientras el Maybach circulaba por la autopista, un pesado silencio llenaba el habitáculo. Con los ojos cerrados, Marc marcaba un ritmo constante con sus delgados dedos sobre la rodilla.
Observando atentamente a su jefe, Fenton dijo con cautela: «Sr. Harris, las piezas han encajado. Jax es quien está apoyando a la familia Contreras».
Al oír esto, Marc levantó lentamente los párpados.
Al percibir el cambio de humor, Fenton dudó en continuar, y la tensión se hizo casi palpable. Marc, con la mirada perdida en las luces borrosas que pasaban, parecía sumido en sus pensamientos. Se masajeó la frente y dijo en un tono bajo y amenazador: «Dirígete a la finca de Harris».
Cuando se abrieron las puertas de la finca Harris, Jax estaba en la entrada, con las llaves del coche en la mano, con el ánimo sombrío y listo para marcharse. Al ver a Marc acercarse, Jax dudó y dijo con voz temblorosa: «Marc, ¿qué te trae por aquí?». El pánico se apoderó de Jax. A lo largo de su vida, los éxitos de Marc habían proyectado una larga sombra sobre él. Y ahora, por culpa de Marc, Wilma había desaparecido.
El corazón de Eloise latía con fuerza ante la escena que se desarrollaba. Preocupada por que sus secretos pudieran ser descubiertos, intervino rápidamente con una alegría forzada: «¡Marc, qué alegría verte! ¿No has comido todavía? Puedo pedirle a las criadas que preparen algo».
Aunque sonreía, su voz delataba su nerviosismo.
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Marc miró de Jax a Eloise y dijo con voz tranquila: «He venido a visitar a la abuela».
La sonrisa de Eloise se congeló.
Sus dedos se entrelazaron nerviosamente mientras su mirada titubeaba. Jax, sintiendo la tensión, no se atrevía a mirar a Marc a los ojos. Un pesado silencio se apoderó de la sala de estar.
Marc se dirigió al sofá y se acomodó, tamborileando con los dedos en el reposabrazos. Marc levantó la vista y miró a Jax con expresión interrogativa. —He oído hablar de tus recientes conexiones con la familia Contreras.
El cuerpo de Jax temblaba por los nervios. Se quedó sin palabras al abrir la boca, incapaz de articular sonido alguno.
Ansiosa por disipar la tensión, Eloise intervino: «Marc, esos rumores son infundados. Jax no se relacionaría con la familia Contreras».
«Cállate», la interrumpió Marc con frialdad.
El miedo se apoderó de Eloise con tanta fuerza que se vio incapaz de volver a hablar.
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