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Capítulo 458:
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Quería que ese momento fuera inolvidable.
«¡Por favor, Charlee!», exclamó Nadia, sacudiendo el brazo como una niña que pide caramelos, con un tono irresistiblemente dulce.
Charlee se rió y le dio una palmadita en la mano a Nadia con delicadeza.
—Paciencia, Nadia. Ya lo sabrás pronto —dijo Charlee con voz llena de promesas.
Al darse cuenta de que Charlee no cedería, Nadia suspiró resignada, aunque la curiosidad en sus ojos ardía aún más. —Está bien, esperaré. ¡Pero más te vale que no me tengas en vilo demasiado tiempo!
—No le des tantas vueltas —respondió Charlee con dulzura—. Ahora ve a descansar.
—De acuerdo. Buenas noches —dijo Nadia con tono suave antes de retirarse finalmente a su habitación.
Charlee permaneció sentada un momento antes de dirigirse a su dormitorio y cerrar la puerta tras de sí. Todo estaba saliendo según lo previsto.
Pronto revelaría la sorpresa que dejaría a Nadia sin palabras.
Al pensar en ello, Charlee sintió que se le animaba aún más el ánimo, y una sensación de emoción la acompañó durante todo el día.
A la mañana siguiente, Nadia se frotó las sienes, con evidente cansancio. Era su cumpleaños y había planeado celebrar la noche con Charlee.
—Por fin terminé de trabajar —dijo, estirándose para aliviar la tensión en los hombros. Cogió el teléfono y estaba a punto de llamar cuando recibió un mensaje de texto anónimo. «Charlee está en problemas. ¡Ven rápido a la playa!». El pulso de Nadia se aceleró mientras miraba el mensaje.
¿Charlee? ¿En problemas? ¡No puede ser!
Marcó el número inmediatamente, pero no hubo respuesta.
La preocupación comenzó a nublar sus pensamientos.
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Cogió su abrigo y salió corriendo de la oficina.
Su corazón latía con fuerza y su respiración se volvió irregular mientras corría hacia el lugar.
Veinte minutos más tarde, Charlee llegó a la oficina de Nadia, solo para encontrarla completamente vacía.
Los documentos de su escritorio estaban ordenados y la pantalla del ordenador seguía mostrando un archivo abierto. Todo parecía normal, excepto la ausencia de Nadia.
Charlee sintió un nudo en el estómago.
Llamó al teléfono de Nadia, pero lo único que respondió fue un frío mensaje automático: «El número al que ha llamado no está disponible en este momento». Volvió a marcar varias veces, pero nadie contestó.
La mente de Charlee se llenó de preguntas.
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