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Capítulo 366:
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Tras un momento, un accionista mayor tomó la palabra con cautela. —Marc, nos ha llegado la noticia de que la señorita Jensen ha regresado. Se rumorea que hay un compromiso entre vuestras familias.
Otro accionista intervino rápidamente: «Es cierto, a la familia Jensen le va muy bien. Una unión así podría beneficiar considerablemente al Grupo Harris».
La mirada de Marc se volvió aún más fría. «¿Creen que necesito casarme para asegurar mi posición?».
Ante su actitud intimidatoria, los accionistas intercambiaron miradas nerviosas, sin atreverse a volver a hablar.
Pero Terrence se adelantó, adoptando un tono de consejero mayor.
—Marc, entiendo que eres joven y tienes tus propias opiniones, especialmente sobre el matrimonio. Pero es hora de pensar en sentar cabeza y en el futuro liderazgo del Grupo Harris. —Hizo una pausa y recorrió la sala con la mirada—. La Sra. Jensen tiene una buena educación y es una pareja excelente para ti. El matrimonio sería beneficioso para todos los involucrados.
—¿Quién te crees que eres para decidir eso? —Marc entrecerró los ojos.
El rostro de Terrence se sonrojó por la frustración. —Soy tu tío, Marc. ¿Vas a oponerte a mí?
—Tu nombre ni siquiera aparece en la lista de la familia Harris —dijo Marc con dureza.
Esa observación golpeó a Terrence como un golpe físico. No había previsto una muestra tan descarada de falta de respeto por parte de Marc, y menos aún delante de un público.
Un grito ahogado resonó entre los accionistas.
«Tú…», dijo Terrence con voz temblorosa de furia.
Marc, sin embargo, se limitó a esbozar una leve sonrisa. «Si hemos terminado, sugiero que demos por concluida la reunión». Dicho esto, Marc se levantó y salió de la habitación sin mirar atrás.
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Al día siguiente, en la habitación del hospital, Shane estaba sentado junto a la cama, con expresión preocupada mientras escuchaba al médico.
—Señor Jensen, por lo que hemos observado, el estado psicológico de la señora Jensen parece algo errático. Su comportamiento y su discurso están, bueno, desconectados de la realidad. —El médico se ajustó las gafas y habló en tono suave—. Parece que podría estar sufriendo problemas neurológicos. Recomendamos su traslado a un hospital especializado para que le hagan pruebas exhaustivas.
El rostro de Shane se tornó aún más preocupado. «¿Es grave?».
El médico exhaló lentamente y respondió: «En este momento, es difícil determinarlo sin una evaluación más exhaustiva. Sin embargo, es fundamental que reciba cuidados y apoyo constantes, y que minimicemos cualquier factor de estrés en su entorno».
Cuando el médico terminó de hablar, Lorelei abrió lentamente los ojos. Su mirada era distante, como si no estuviera del todo presente.
«Shane…», susurró débilmente, con una voz apenas audible.
Shane le tomó la mano con delicadeza. «Lorelei, ¿te encuentras bien?».
Cuando Lorelei agudizó la vista y reconoció a Shane, una oleada de miedo pareció abrumarla. Rápidamente retiró la mano y retrocedió, con una mirada de terror en los ojos.
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