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Capítulo 346:
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Se dio cuenta de la gravedad de su situación: si no conseguía demostrar su embarazo, sus sueños de unirse a la familia Harris se desmoronarían.
Decidida a no dejar que su destino se le escapara de las manos, la mente de Wilma se llenó de ideas descabelladas y desesperadas.
Con la determinación grabada en el rostro, marcó un número con fuerza. Al conectarse la llamada, su voz sonó fría y firme. «Ablett, es urgente que nos veamos».
En los rincones oscuros de un bar destartalado, Wilma se bebió un trago de whisky, con gestos rápidos y decididos.
Frente a ella, Ablett Chadwick, un hombre delgado de mirada furtiva y, notablemente, su exnovio, se movía incómodo.
«¿Cuál es tu precio?», exigió Wilma, con un tono que atravesó la penumbra.
La codicia se reflejó en el rostro de Ablett mientras levantaba tímidamente cinco dedos.
«Quinientos mil».
Wilma soltó una risa burlona que heló el aire. Sacó una chequera, escribió una cifra con trazos deliberados y se la deslizó a Ablett. —Que sea un millón. Desaparece de Jurgh y olvídate de hoy. Si fallas, lo lamentarás.
Ablett agarró el cheque con fuerza, con los ojos brillantes por la mezcla de sorpresa y alegría. —De acuerdo.
Un par de horas más tarde, en la soledad de una habitación de hotel, Wilma se miró en el espejo, donde su reflejo mostraba unos ojos que bailaban con un caos desenfrenado.
Se quitó con elegancia el abrigo, con movimientos lentos y deliberados, mientras se acercaba a la cama.
Ese mismo día, Eloise llamó suavemente a la puerta de Amaya, con un cuenco entre los brazos. —Por favor, pasa. —
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Eloise dio un paso adelante, con una sonrisa ansiosa y aduladora en el rostro.
—Te he preparado tu sopa favorita.
Dejó el cuenco con delicadeza sobre la mesa, observando atentamente la reacción de Amaya.
Esta permaneció inmóvil, lanzando una mirada indiferente al cuenco. —¿Qué pasa?
Eloise percibió el resentimiento persistente de Amaya, lo que aumentó su propio nerviosismo.
—Sobre Wilma… —comenzó a decir con cautela.
—¿Wilma? ¿Aún te atreves a defender sus acciones? —La voz de Amaya se elevó bruscamente.
Eloise se estremeció, pero rápidamente reunió el valor para aclarar: —Admito mis errores. Fue un error actuar por mi cuenta y ocultarte la verdad.
Dando un paso adelante, Eloise puso las manos sobre los hombros de Amaya y los apretó suavemente en un intento por calmarla. —Por favor, escúchame. El error de Wilma fue solo un breve error de juicio. La verdad es que es un poco ingenua, pero sus intenciones siempre han sido las mejores para la familia Harris.
«¿Ingenua? ¿Lo mejor para la familia Harris?», repitió Amaya con tono sarcástico. «¡Más bien parece que está desesperada por hacer cualquier cosa para asegurarse un lugar en la familia Harris!».
Eloise intervino apresuradamente: «La culpa es solo mía. Por favor, no se lo eches a Wilma».
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