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Capítulo 343:
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La ventanilla se bajó lentamente, revelando la expresión preocupada de Shane. «Señorita Scott, ¿qué pasa? No se ve bien».
Levantando la vista a través de los ojos llenos de lágrimas, Wilma se alisó rápidamente el rostro y esbozó una débil sonrisa. —No, estoy bien, de verdad.
Shane la miró con el ceño fruncido, escéptico. —¿De verdad estás bien? Pareces completamente devastada.
Wilma bajó la mirada y se le quebró la voz al intentar hablar. —Estoy bien, solo… hoy me siento un poco rara.
Shane soltó un suspiro de cansancio y comentó: —Señorita Scott, va a ser difícil explicar esos ojos hinchados cuando llegue a casa, ¿no?
Wilma se detuvo, y su silencio lo dijo todo.
Shane insistió: —Hay una cafetería muy acogedora a la vuelta de la esquina. ¿Qué tal si vamos allí y nos sentamos un rato? Una taza de café te ayudará a despejar la mente.
Tras una breve vacilación, Wilma asintió con la cabeza. Shane le abrió la puerta del coche con cortesía, en un gesto invitador y considerado.
Media hora más tarde, entraron en una cafetería acogedora con una decoración elegante. Shane condujo a Wilma a través del ambiente tranquilo que contrastaba con el bullicioso tráfico que se veía a través de los amplios ventanales.
Se acomodaron en una mesa apartada en un rincón y un camarero les trajo rápidamente la carta.
Shane pidió dos cafés antes de volver a centrar su atención en Wilma. —Señorita Scott, si le apetece hablar, estoy aquí para escucharla.
Wilma removió lentamente su café y sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas una vez más.
—Marc… parece que realmente me guarda rencor —murmuró con voz teñida de tristeza.
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—Hoy me ha negado rotundamente que me acerque a él. Entiendo que lo que pasó antes no fue intencionado. Nunca planeé quedarme embarazada. Sin embargo, el niño no tiene la culpa», se lamentó, con la voz ligeramente quebrada por el peso de sus emociones.
Mientras se cubría el rostro, las lágrimas caían en cascada entre sus dedos temblorosos.
Shane le ofreció un pañuelo, con tono suave y compasivo. «Señorita Scott, usted encarna las virtudes de una buena mujer. Sin duda, no se merece un trato tan duro. Usted conoce bien el temperamento volátil del señor Harris. Amaya lo ha mimado desde su juventud. Es posible que ciertas realidades no le resulten evidentes de inmediato.
Casarse con alguien de la familia Harris sin duda traerá consigo sus propias dificultades», le explicó con delicadeza.
Wilma sintió que una tormenta se desataba en su corazón.
Su determinación, antes tan firme, ahora parecía vacilar. Al levantar la vista para encontrar la de Shane al otro lado de la mesa, se fijó en su mirada tierna y pensativa.
No solo era amable, sino también muy guapo, y desprendía un aire de sofisticación.
El prestigio de la familia Jensen era bien conocido. Ojalá las cosas pudieran ser diferentes…
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