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Capítulo 303:
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«El Grupo Sullivan es lo suficientemente pequeño como para que Marc pueda supervisarlo fácilmente sin alterar sus obligaciones».
El desprecio con el que se desestimaba el trabajo de toda su vida golpeó a Charlee como un trueno.
Se puso en pie bruscamente y clavó en Amaya una mirada ardiente.
—El Grupo Sullivan no es solo un negocio, es mi identidad. No lo sacrificaré, ni siquiera por Marc. ¡Seguiré siendo fiel a mí misma! —dijo Charlee con firmeza.
La expresión de Amaya se ensombreció y un atisbo de irritación cruzó su rostro.
¿Por qué Charlee no comprendía la gravedad de la situación?
Sintiendo la tensión que se acumulaba, Charlee respiró hondo y se obligó a mantener la calma.
—Amaya, esta conversación es prematura. Volvamos a hablar cuando Marc se recupere. Por ahora, creo que es mejor que te vayas —dijo Charlee con tono firme, sin dejar lugar a discusión.
Amaya observó a Charlee durante un largo momento antes de asentir finalmente. Sin decir nada más, se dio la vuelta y se marchó, con Fenton siguiéndola en silencio.
Charlee no podía quitarse de encima una extraña sensación de inquietud.
Abrió con cuidado la puerta de la habitación.
El médico estaba hablando con Marc sobre su mejoría y le decía que podría salir antes de lo previsto.
Eloise y Wilma estaban cerca, asintiendo con la cabeza.
—Marc, el hospital no es precisamente un lugar tranquilo, es caótico y ruidoso. Te recuperarás mucho mejor en casa —dijo Eloise con tono cariñoso, sin poder ocultar el brillo de triunfo en su expresión.
—Tenemos un médico privado que puede visitarte en cualquier momento. Es mucho más práctico —añadió Wilma en voz baja, lanzando miradas significativas a Charlee.
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Marc se apoyó en el marco de la cama, con el rostro pálido, pero sin perder su elegancia natural. Frunció ligeramente el ceño, mostrando su renuencia a abandonar el hospital.
—Creo que me quedaré un poco más —dijo con voz tranquila.
Cuando se hizo el silencio en la habitación, Charlee entró.
—Ya que el médico le ha dado el alta, será mejor que se vaya a casa —sugirió con calma—. Su recuperación es lo más importante.
Eloise lanzó una mirada despectiva a Charlee.
—Esto es un asunto privado, no es algo en lo que deban opinar los extraños. Señorita Sullivan, ocúpese de sus asuntos —dijo con aire condescendiente, tratando a Charlee como si fuera una simple empleada.
El rostro de Marc se tensó y un atisbo de disgusto se deslizó en su voz.
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