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Capítulo 299:
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La expresión de Charlee se intensificó, frunciendo el ceño y entreabriendo los labios. «¿De verdad es esa la única razón?».
Marc arqueó una ceja y esbozó una sonrisa sutil y misteriosa. «¿Hay algo más? ¿Quizás hay alguien más en tu vida, como una prometida?».
Charlee se detuvo brevemente, a punto de dejar escapar la verdad.
En ese momento, la puerta se abrió de golpe.
La alegre voz de Wilma llenó la habitación. «Charlee, ¿también has venido a visitar a Marc?».
Entró con un termo en la mano y una cálida sonrisa en los labios.
Charlee recuperó la compostura y contuvo las palabras que estaba a punto de pronunciar.
Le lanzó a Wilma una mirada fría y penetrante.
¿Cómo era posible que Amaya se encontrara abandonada en la carretera, dependiendo de la bondad de unos desconocidos?
Era evidente que todo aquello formaba parte de un plan bien tramado.
La mirada de Marc se posó en Wilma, frunciendo el ceño y con un tono de irritación en la voz.
—¿Quién te ha dejado entrar aquí? ¡Vete ahora mismo!
Wilma miró a Charlee antes de dejar un termo en la mesita de noche.
—Marc, solo quiero protegerte. Tu abuela me prometió que cuidaría de ti —explicó, con voz suplicante y un toque de coqueteo.
—Si te pasara algo, sería culpa mía —continuó.
A continuación, Wilma se sentó junto a la cama, abrió el termo y comenzó a servir la sopa con delicado cuidado.
—Hablad vosotros dos, yo no me meto en vuestras conversaciones —murmuró en voz baja.
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—Entonces me voy mientras disfrutáis de la sopa —replicó Charlee—. Me voy por ahora. Ya resolveremos nuestras diferencias más tarde. —Y se dio la vuelta para marcharse.
Marc sintió una punzada en el corazón y un fuerte impulso de seguirla.
Pero al moverse, su herida le provocó un dolor agudo.
—¡Ah! —gritó, con el rostro pálido por el dolor.
Wilma, dejando la sopa a un lado, se mostró rápidamente preocupada. —Marc, ¿estás bien? ¡Voy a llamar al médico inmediatamente! —Se dispuso a salir corriendo de la habitación.
Charlee se detuvo al oír el grito de dolor de Marc, que la obligó a mirar atrás.
Marc le agarró la mano con urgencia, transmitiéndole con su apretón el miedo a que se marchara.
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