✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 235:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Sin esperar respuesta, empujó a Wilma hacia delante. —Ya que estás aquí, ¿por qué no te llevas a Wilma a dar un paseo por el jardín? Los jóvenes deberíais charlar y conoceros mejor.
Wilma aprovechó el momento y se acercó con una voz suave y melodiosa. —Marc, te admiro desde hace mucho tiempo. Es un placer conocerte por fin.
Wilma extendió la mano con la intención de coger el brazo de Marc.
Este se apartó con elegancia y esbozó una leve sonrisa burlona. Sus palabras fueron tajantes, teñidas de un desprecio apenas velado.
—Señorita Scott, un poco de cortesía le sentaría bien. Ya tengo a alguien en mente. Ahora que mi abuela está bien, voy a marcharme.
Se volvió hacia Eloise con expresión fría y tono firme.
—Espero que no vuelva a recurrir a tales pretextos.
Su voz se apagó, dura como el acero.
—Si lo hace, no espere que siga siendo cortés.
Sin mirar atrás, Marc se alejó, dejando a Wilma paralizada en el sitio, con los ojos llenos de lágrimas.
Apretó los dientes contra el labio para contener los sollozos.
—Tía Eloise…
La voz de Wilma temblaba, su mirada nublada por la incredulidad y la tristeza.
—¿Quién es la mujer que ha elegido?
Eloise siguió con la mirada la figura de Marc, entrecerrando los ojos con un destello de rencor.
Puso una mano sobre el hombro de Wilma y habló con un aire de falsa tranquilidad y disimulado desdén.
—Solo alguien a quien nadie más quiere —dijo con dureza, en un tono cargado de burla—. Alguien completamente indigno del apellido Harris.
Disponible ya en ɴσνє𝓁α𝓼4ƒα𝓷.c♡𝓂 con nuevas entregas
Miró el rostro bañado en lágrimas de Wilma, sin ocultar su satisfacción.
—Tú eres mucho mejor que ella en todos los sentidos.
Sus palabras se tornaron persuasivas, con un trasfondo de determinación.
—Wilma, no puedes rendirte. Toma la iniciativa y acércate a Marc. Los hombres a veces necesitan un empujoncito.
La sonrisa de Eloise era calculada, su confianza contagiosa.
Envalentonada por el ánimo de Eloise, Wilma se secó las lágrimas y una nueva determinación iluminó su rostro.
—Tienes razón, tía Eloise.
Fuera de la recién construida fábrica farmacéutica del Grupo Sullivan, el ambiente bullía de energía.
Llegaban sucesivamente vehículos de lujo, contribuyendo al grandioso espectáculo. Charlee estaba de pie en el escenario, acaparando la atención con un impresionante vestido carmesí, mientras se preparaba para inaugurar las instalaciones.
.
.
.