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Capítulo 215:
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Charlee echó un vistazo rápido al contenido y observó que la agenda de Stacey parecía inesperadamente sencilla y organizada.
¿Cómo podía estar tan tranquila?
Ese comportamiento no era propio de Stacey.
—¿Cuánto ha pagado Keith por su liberación? —preguntó Charlee.
—Se dice que… ha gastado casi todos los fondos disponibles —respondió la asistente con cautela, observando la reacción de Charlee.
Charlee soltó una risa burlona.
Al día siguiente, Roborn visitó personalmente Green Biopharmaceuticals, donde Charlee lo recibió en el vestíbulo.
—Buenos días, señor Berkeley.
Charlee le tendió la mano con elegancia y se la estrechó suavemente.
Roborn le devolvió el gesto con una sonrisa amistosa. —Me alegro de verla, señorita Sullivan. Mi esposa se encuentra mucho mejor gracias a sus esfuerzos.
—De nada. Me alegro de haber podido ayudar.
—Estoy seguro de que esta colaboración será beneficiosa para ambas partes. —Roborn señaló los documentos que había sobre la mesa—. ¿Quiere que discutamos más detalles?
Charlee cogió los documentos y les echó un vistazo rápido.
El acuerdo parece bueno. No tengo más comentarios».
Tras un momento, Charlee cerró el documento con firmeza y miró directamente a Roborn. «Sr. Berkeley, no tengo ninguna duda de que nuestra colaboración será un éxito».
«Estoy de acuerdo», respondió Roborn con una cálida sonrisa y los ojos arrugados en señal de simpatía. «Sra. Sullivan, es raro ver a alguien tan joven desempeñar sus funciones con tanta habilidad y sabiduría. Es realmente encomiable».
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Charlee esbozó una sonrisa humilde. —Gracias por sus amables palabras, señor Berkeley. Solo hago mi trabajo lo mejor que puedo.
—¿Lo hacemos oficial? —sugirió Roborn, entregándole un bolígrafo.
Sin dudarlo, Charlee firmó el contrato. —Por una asociación exitosa —dijeron al unísono mientras se daban la mano.
La sonrisa de Charlee era de alivio y satisfacción.
Tras completar los trámites, Charlee acompañó a Roborn al ascensor.
«Señorita Sullivan, le agradezco mucho que me haya acompañado», dijo Roborn con una sonrisa de agradecimiento.
«Ha sido un placer», respondió Charlee.
En ese momento, su teléfono comenzó a sonar. Era Spencer.
—Sra. Sullivan, tenemos un problema urgente.
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