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Capítulo 192:
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El olor metálico y penetrante de la sangre impregnaba el aire cuando llegaron al lugar.
Un grupo de trabajadores preocupados ya se había reunido y susurraba con ansiedad.
Charlee se abrió paso entre la multitud y encontró a un trabajador tendido en el suelo, ensangrentado e inmóvil.
La mareó al ver la escena, que abrumó sus sentidos.
«Señorita Sullivan, ¿está bien?», preguntó el jefe de proyecto, que se acercó para sostenerla, visiblemente preocupado.
Ella lo despidió con un gesto y aseguró a todos que estaba bien.
Charlee respiró hondo, se recompuso y dio instrucciones con urgencia: «¡Que alguien llame a una ambulancia inmediatamente! ¡Avisen a la policía y acordonen la zona!».
Acompañando al trabajador herido, Charlee se subió a la ambulancia y se dirigió al hospital.
Al llegar a urgencias, el médico les dio la terrible noticia: «Lo hemos perdido, no ha sobrevivido». La habitación parecía girar alrededor de Charlee, amenazando con abrumar sus sentidos.
A pesar de su estricto énfasis en los protocolos de seguridad, un error había causado tristemente este devastador suceso.
El cuerpo, cubierto con una sábana blanca, fue trasladado en silencio al depósito de cadáveres.
Con el corazón encogido, Charlee cerró los ojos brevemente y le dijo a Spencer: «Asegúrate de que la familia del fallecido reciba una generosa indemnización…».
Sus palabras fueron interrumpidas por el director del proyecto, que irrumpió diciendo: «¡Señora Sullivan, ha llegado la familia del fallecido!».
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Al regresar a Green Biopharmaceuticals, Charlee fue recibida por una multitud en la entrada de la empresa.
La familia del fallecido expresó su angustia en voz alta, y sus amargas acusaciones resonaron alrededor de Charlee.
«¡Sin corazón! ¡Eso es lo que es su empresa! ¡Me han quitado a mi hijo, solo tenía treinta años!», gritó una anciana con la voz quebrada por la tensión.
«¡Noche tras noche, mi marido trabajaba más allá de sus límites por un salario mísero! ¡Ustedes solo nos ven como herramientas!», gritó con amargura una joven, abrazando a su hijo.
Durante toda la terrible experiencia, Charlee permaneció en silencio, absorbiendo el dolor que le lanzaban.
Se dio cuenta de que ninguna palabra podía calmar sus emociones en ese momento.
«Internet está que arde con esto…», dijo el director del proyecto, con voz temblorosa, mientras le mostraba su teléfono con el titular viral: «Green Biopharmaceuticals acusada de matar a un empleado por exceso de trabajo».
La reacción en Internet fue intensa. La gente criticó duramente a la empresa y algunos incluso indagaron en la vida personal de Charlee.
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