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Capítulo 184:
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El equipo intentó negociar con los residentes más ancianos.
En medio del desorden, alguien aprovechó para empujar a Charlee, que casi pierde el equilibrio.
Al torcerse el tacón, sintió un dolor agudo en el pie y apenas pudo ahogar un gemido.
—¡Señorita Sullivan! —gritó Spencer, corriendo a ayudar a Charlee.
—¡Tenemos que irnos ya! —ordenó Charlee, empujando a Spencer hacia atrás.
En el caos que siguió, ordenó a su equipo que se retirara rápidamente. Desde su posición privilegiada en un sedán negro, un hombre observaba el alboroto con un gesto de preocupación en el rostro.
—Señor Harris, parece que Charlee está teniendo problemas —dijo el conductor con respeto.
—Asegúrate de que la protejan en secreto —ordenó—. No dejes que le pase nada.
Charlee se subió al vehículo, acunándose el hombro dolorido. —Investiga lo ocurrido hoy, Spencer —ordenó con severidad, con una mirada fulminante—. Necesito saber quién ha orquestado esto.
Spencer asintió y obedeció rápidamente.
Con un profundo suspiro, Charlee se masajeó las sienes, reflexionando sobre los acontecimientos del día.
Las reacciones de los ancianos parecían demasiado deliberadas, casi como si estuvieran siendo manipulados.
Al poco rato, Spencer regresó, visiblemente alterado.
—Señora Sullivan, parece que Stacey ha vuelto a entrometerse. Su gente ha pagado a esos ancianos —dijo Spencer, con voz teñida de frustración.
Una vez más, Stacey era la instigadora.
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Persistía en ser una molestia implacable para Charlee.
Con una mirada escalofriante, Charlee dijo: «Es toda una manipuladora, ¿no?». Su tono era igual de frío.
Decidida a enfrentarse a su rival, Stacey utilizaría cualquier medio necesario.
Llegaron de nuevo a Green Biopharmaceuticals y se detuvieron frente a la fábrica.
Charlee se recostó en su asiento, fingiendo dormir.
De repente, unos golpes en la ventana la sobresaltaron.
La ventana se deslizó hacia abajo, revelando un rostro meticulosamente maquillado, aunque ligeramente pálido. Era Stacey.
«Me enteré de tu accidente, Charlee, y tenía que venir a verte», dijo Stacey, con voz llena de preocupación fingida, mientras sus ojos delataban un atisbo de alegría por la desgracia de Charlee.
Con una sonrisa irónica, Charlee respondió: «Tus fuentes son rápidas».
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