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Capítulo 166:
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Nathan miró a Charlee y sintió una gran tranquilidad. Sabía que Charlee había heredado no solo el legado de su madre, sino también su sabiduría y valentía.
No tenía ninguna duda de que Charlee llevaría a Green Biopharmaceuticals hacia un futuro aún más brillante.
—Quédate tranquila, Charlee. Estaré a tu lado —declaró Nathan con confianza, con los ojos llenos de fe.
Charlee respondió con una sonrisa tranquilizadora. —Gracias, Nathan.
Nathan asintió sutilmente con la cabeza.
—Han llamado del hospital esta mañana. Alexia ha recuperado la conciencia.
La postura tensa de Charlee se relajó de inmediato y su expresión se suavizó. —Es una noticia maravillosa. Voy a ir a verla.
Cogió las llaves del coche de la mesa, con un ligero gesto de preocupación en su delicado rostro.
—Te acompaño —se ofreció Nathan, poniéndose de pie.
—No hace falta, Nathan. Tienes mucho que hacer —rechazó Charlee. Sin embargo, Nathan negó con la cabeza, con expresión seria—. No, insisto. Alexia tuvo un accidente de camino. No podemos estar seguros de que nadie intente hacerte daño. Es más seguro que vayamos juntos.
Él comprendía los riesgos a los que se enfrentaba Charlee en el mundo de los negocios, donde las amenazas a menudo acechaban en las sombras.
Charlee se detuvo un momento y luego asintió con la cabeza.
Reconoció que las preocupaciones de Nathan estaban justificadas.
Los dos se dirigieron al hospital y se dirigieron directamente a la habitación de Alexia.
Dentro, Alexia estaba recostada en la cama. Aunque todavía parecía un poco pálida, su actitud parecía optimista.
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Su marido le daba de comer con delicadeza, con la mirada llena de cariño.
Cuando Alexia vio entrar a Charlee y Nathan, se le llenaron los ojos de lágrimas. —Señora Sullivan… Señor Guzmán… —susurró con voz ronca y temblorosa.
Charlee se apresuró a acercarse a la cama, tomó con ternura la mano de Alexia y le habló con voz suave. —Ya todo está bien. Recupérate pronto. No se preocupe por nada; yo me encargaré de todo».
Sus ojos cariñosos irradiaban calidez, como el sol en un frío día de invierno, aliviando el corazón de Alexia.
El marido de Alexia se levantó rápidamente y le expresó su gratitud a Charlee. «Señora Sullivan, no sabemos cómo agradecerle. Se hizo cargo de los gastos médicos, encontró a los mejores médicos e incluso organizó a alguien para que ayudara con los niños… No sabemos qué habríamos hecho sin usted».
Su rostro bronceado estaba lleno de agradecimiento, y su tono era humilde y sincero.
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