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Capítulo 153:
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Como era de esperar, Roland se interesó y entrecerró los ojos con curiosidad. «Charlee, este no es el mejor lugar para hablar de eso. Busquemos un sitio más privado».
Minutos más tarde, sentados en una cafetería cercana, Roland no perdió tiempo. —Muy bien, Charlee, ¿de qué se trata?
Charlee removió el café con desganta antes de mirarlo a los ojos. —Tío Roland, ¿te gustaría asumir la presidencia del Grupo Sullivan?
Su pregunta lo golpeó como un rayo, dejándolo momentáneamente atónito.
Su actitud cambió y se inclinó hacia ella, mirando nerviosamente a su alrededor. —Charlee, eso no es algo que se diga a la ligera.
—Deja que te explique.
Ahora, Green Biopharmaceuticals está al borde de la quiebra y Champion Corporation podría demandarnos por daños y perjuicios». Hizo una pausa y su voz se volvió gélida. «Mi padre está utilizando esta crisis para acorralarme, obligándome a ceder mis acciones a cambio de mantener mi puesto como directora general».
La expresión de Roland se tambaleó mientras procesaba sus palabras, sorprendido por las frías tácticas de Keith.
—¿Qué necesitas de mí? —preguntó, bajando la voz hasta casi un susurro, con un destello de emoción que delataba su aparente calma.
Una sonrisa astuta se dibujó en el rostro de Charlee. —Te transferiré mis acciones.
Roland se quedó paralizado, y su silla crujió al inclinarse hacia delante, incapaz de ocultar su incredulidad. —¿Harías eso?
Charlee no se inmutó, manteniendo un tono firme. —Si controlas suficientes acciones, podrás desafiar la autoridad de mi padre en la junta directiva. ¿Quién sabe? Quizás pronto seas tú quien tome las decisiones importantes. Sus palabras dieron en el blanco, avivando las llamas de la ambición en Roland.
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Su respiración se volvió irregular y la codicia brilló en sus ojos.
—¿Estás segura de que quieres correr ese riesgo? —preguntó con cautela.
La sonrisa de Charlee se suavizó, pero su mirada siguió siendo penetrante. —Tío Roland, sé lo inteligente que eres. La verdadera pregunta es: ¿tienes el valor para seguir adelante con esto?
Roland dudó, jugueteando nerviosamente con las manos. —Charlee, sabes que siempre he soñado a lo grande, pero no se me da precisamente bien los negocios…
Su voz se apagó, y su incertidumbre era evidente.
La confianza de Charlee no vaciló. —No te preocupes por eso. Estaré a tu lado para asegurarme de que todo salga bien. Su seguridad pareció calmar sus preocupaciones.
Roland dio una palmada en la mesa y sonrió. —De acuerdo, trato hecho. ¡Puedes contar conmigo!
Roland hablaba con entusiasmo, impulsado por la ambición, como si ya se viera en la silla del presidente. La idea de compartir la noticia con su esposa lo llenaba de ilusión.
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