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Capítulo 1146:
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«Marc, ¿qué le pasa a Amaya?», gritó con tono cargado de supuesta pena.
Jax y Wilma la seguían, secándose los ojos con exageración para mostrar su dolor.
La mirada de Marc se volvió fría, llena de desprecio. Sin decir una palabra, hizo un gesto a los guardaespaldas.
Eloise abrió la boca para protestar, pero antes de que pudiera pronunciar otra palabra, los guardias se adelantaron y le bloquearon el paso.
La furia ardía en los ojos de Eloise, pero estaba indefensa.
A Jax y Wilma no les iba mucho mejor. Jax, en particular, estaba lleno de resentimiento. ¿Por qué Marc se erigía tan alto, mientras él era tratado como basura a sus pies?
Pasaron tres tensas horas antes de que las puertas de la sala de urgencias se abrieran por fin.
El médico salió con el rostro marcado por el cansancio. Marc y Charlee se apresuraron a acercarse a él.
—Doctor, ¿cómo está mi abuela?
—La paciente sufrió un fuerte shock emocional que le provocó un desmayo. Su estado no es prometedor. Debe permanecer hospitalizada en observación.
Charlee sintió un peso enorme en el pecho.
¿No prometedor?
Esas palabras la atormentaban.
—¿Se recuperará? —preguntó, casi temerosa de la respuesta.
El médico dudó antes de negar con la cabeza.
—Es anciana y su cuerpo ya no es tan resistente como antes. Ahora mismo, lo más importante es mantenerla animada y evitar cualquier tipo de angustia».
Tras dar algunas instrucciones más, el médico se marchó.
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Marc y Charlee entraron en la habitación del hospital.
Amaya estaba despierta, pero tenía el rostro pálido y cada respiración delataba su fragilidad. Aun así, cuando los vio, esbozó una pequeña sonrisa cansada.
—Marc, Charlee, no os preocupéis por mí. Estaré bien —les aseguró con voz suave a pesar de su debilidad.
A Charlee se le partió el corazón al verla. Se acercó y tomó la mano de Amaya entre las suyas.
—Amaya, por favor, descansa. No hables —le susurró con dulzura.
Marc permaneció sentado junto a la cama, con expresión impenetrable.
Esta vez no permitiría que nadie volviera a poner en peligro a su familia.
Sin decir nada más, Marc se levantó y salió.
Eloise y los demás seguían esperando.
—Marc, el médico ha dicho que Amaya necesita cuidados. ¿No deberíamos quedarnos y cuidar de ella? —sugirió Eloise, con tono repentinamente ansioso, como si la discusión anterior nunca hubiera tenido lugar.
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